martes, 10 de julio de 2018

Karma-7 y Carole Ramis

Karma-7 nº 84
Actualización: 20 agosto 2018

La segunda entrada del blog la iba a dedicar a los artículos de Sinesio Darnell en la revista Karma-7, en el momento de revisar los documentos me han venido recuerdos y una coincidencia que me ha hecho cambiar de opinión, prefiero comentar lo siguiente primero.

Tengo muy presente mi primer contacto con la revista Karma-7, fue con el número 84 (noviembre de 1979). Cuando me regalaron ese ejemplar yo tendría 11 o 12 años, ya en esa época me interesaba el mundo de lo paranormal gracias a nuestro querido Fernando Jiménez del Oso y su programa televisivo Más Allá

Fue un amigo de EGB quien me hizo el regalo, su madre ya se había leído la revista y él sabía que me gustaban esos temas. Ese Karma-7 lo tuve que devolver a los pocos días ya que en ella había una foto que me daba mucho miedo (hay que recordar que yo era un niño) y no soportaba tener la revista en casa. Esa foto pertenecía a un artículo escrito por Carole Ramis titulado “¿Existe una base extraterrestre en las Baleares?”, en ella aparece lo que el pie de foto denomina como:

…“Ectoplasma” un ser astral de otra dimensión. 

...ser astral de otra dimensión
La fotografía fue efectuada por un amigo de Carole, entiendo que un sensitivo, en el año 1978 en la cubierta de un barco de la Transmediterránea que iba de Barcelona a Ibiza. (1)

Al rememorar este artículo quise saber que había sido de Carole Ramis e investigué en internet, lo que encontré me sorprendió mucho y por eso le he querido dedicar este artículo.

El día anterior de obtener la información estaba con mi mujer en los Encantes de Barcelona buscando a ver si encontraba alguna partitura. Como es habitual en ese lugar te vas encontrando álbumes de fotos familiares y de boda; pasaportes y otros tipos de documentación y multitud de objetos muy personales. Le comentaba a mi mujer que triste que todo este material no esté con las familias de esos difuntos, que cómo era posible que estuviera al alcance de cualquier desconocido. De hecho cuando encuentro alguna partitura siempre dedico un momento en dar las gracias a la persona a quien le perteneció.

Pues los recuerdos y pertenencias de Carole siguieron ese mismo camino: acabaron tristemente en los Encantes de Barcelona como los de tantas otras personas. Esto lo supe a partir de una pequeña biografía que encontré en la red, magníficamente documentada, escrita por Jordi Ardanuy (2) quien conoció personalmente a Carole:


A partir de esa biografía descubrí que Televisió de Catalunya hizo un documental, totalmente fortuito (eso dan a entender), dedicado a Carole y el cual vi el domingo, día siguiente de estar en los Encantes:



En estos documentos se describe la curiosa vida de esta mujer y su triste final, todo ello desconocido por mí y que recomiendo mirarlos ya que son realmente interesantes.

Carole Ramis

Volviendo a Karma-7. Superado el susto me armé de valor y comencé a adquirir la revista (incluyendo ese asustadizo número) y a disfrutar de los artículos de Sinesio Darnell y otros autores. 

Tal vez me aficioné demasiado ya que además de subscribirme a Karma-7 empecé a adquirir otras como Mundo Desconocido y muchas más (incluso de ufología) que ya ni me acuerdo de sus nombres dado que la gran mayoría las regalé. Mi tío Pedro, también aficionado a esa temática, cuando nos veíamos no parábamos de hablar de esos temas, mi padre, persona ejemplar y de gran “seny”, me advirtió que vigilará, que me estaba metiendo en un mundo donde abundaban los charlatanes, ¡y razón no le faltaba! Él respetó mi afición y nunca me prohibió leer esas revistas aun mi corta edad.

Víctor Estrada

(1) Recientemente, gracias a Jordi Ardanuy, he descubierto quien hizo la foto (que, como es costumbre, es falsa): José María Clarés Jerez, hermano de Xavier Clarés conocido en el año 1985 por un supuesto secuestro por seres no humanos (un fraude).

(2) Cuando me puse en contacto con Jordi Ardanuy me comentó que él conoció a su mujer gracias a Sinesio Darnell.

domingo, 1 de febrero de 1998

Interfase, el puente luminoso entre la vida y la muerte

Artículo escrito por Sinesio Darnell para la revista Enigmas número 24. Año III Nº 11, 0298-24 (Febrero 1998).


Víctor Estrada


Interfase
El puente luminoso entre la vida y la muerte

En algún lugar entre la vida y la muerte existe una zona donde las fronteras se difuminan y nada es lo que parece. Es la interfase, un estado a medio camino entre lo físico y lo espiritual, entre lo tangible y lo intangible. El estudio de este fenómeno puede aportar la tan buscada explicación a los interrogantes que tradicionalmente se ha formulado el ser humano respecto al tránsito hacia el otro mundo…


Hace ya algunos años, se expuso una incipiente hipótesis sobre la interfase. Esta teoría nació de la idea de que dos cosas tan diametralmente opuestas como un mundo físico tridimensional y otro intangible donde el concepto de dimensión es seguramente inexistente, no podían estar en contacto directo. Entre estos dos polos debería existir algo que, compartiendo propiedades de ambos, coadyuvara a mantenerlos en una relativa unión. Esta zona intermedia fue llamada interfase. Con el propósito de conducir a una mejor interpretación del concepto haré una elemental compa ración poniendo un ejemplo práctico. Por mucho que intentemos homogeneizar una mezcla de agua y aceite, tarde o temprano ambos componentes se separarán, ya que no son miscibles por su diferente naturaleza química. Al desligarse forman dos capas superpuestas que se denominan fase acuosa y fase grasa. Pero, pese a lo que nos pueda parecer, el aceite y el agua no se encuentran en íntimo contacto, ya que las moléculas de una y otra sustancia se repelen mutuamente. La zona entre las superficies de dos líquidos no miscibles recibe el nombre de interfase. Ciertos agentes químicos -denominados tensoactivos- que tienen afinidad con el agua y el aceite, actúan como intermediarios capaces de lograr que la mezcla sea permanente -al menos durante un tiempo- y que las fases no separen.

Conceptuemos al hombre como un ser dual, con una fase física densa y pesada, y otra espiritual, liviana, sutil y energética. El hecho de que, durante la vida, ambas permanezcan unidas nos hace suponer la existencia de un cuerpo intermedio, con propiedades o características de la una y la otra, que actúa como anclaje. Este estado ha recibido diferentes nombres: doble intangible, cuerpo astral, cuerpo de anclaje, cuerpo bioenergético, cuerpo de resurrección, cuerpo fantasmagórico, etc. Podríamos decir de una forma muy elemental que sería como "algo” que, si imagináramos provisto de dos manos, con una se asiría al cuerpo físico y con otra al intangible, actuando como pegamento entre ambos. Cuando el proceso de envejecimiento nos hace perder las condiciones que permiten el correcto funcionamiento del organismo, el cuerpo espiritual se suelta al llegar la muerte, escapando conjuntamente con el Yo trascendental o superior, y pasando a otros estadios a los cuales nos referiremos seguidamente.



Interfase personal

Ese estado o cuerpo intermedio entre el anímico y el físico, que algunos investigadores actuales califican de suprafísico, parece haber sido detectado en más de una ocasión por diferentes métodos experimentales, con lo cual ha dejado de ser una mera especulación o divagación subjetiva. Una de las primeras noticias que tenemos de estas experiencias son los trabajos del Dr. McDouglas y sus colaboradores. Este médico determinó que en el momento de la muerte todas las personas experimentan una instantánea pérdida de peso cifrada en 2,5 onzas (unos setenta gramos). Este hecho fue comprobado mediante siete experimentos diferentes.

Se ha intentado dar explicaciones físicas al fenómeno, pero ninguna de ellas ha podido aportar una interpretación convincente. Por ejemplo, se intentó esclarecer diciendo que podía ser debido al aliento que expiraba el moribundo en el momento de la muerte. Esto no es posible porque la capacidad media de los pulmones es de unos cuatro litros y medio, de los cuales en el último suspiro no expulsamos más de un tercio, cantidad muy alejada del peso indicado. No sólo el mencionado doctor realizó este tipo de experiencias. Posteriormente tuvieron continuación en Holanda. Y ahora, en esta década, se están llevando a cabo ensayos sobre el tema con el máximo rigor posible en algunos centros.





Las célebres fotografías de Baraduc, tomadas en 1907 durante la muerte de su esposa Nadine; la primera a los 15 minutos de exhalar el último suspiro, y la segunda 45 minutos después.


Ante lo dicho nos preguntaríamos: ¿Tiene peso el alma? Naturalmente, nuestra respuesta tiene que ser negativa. Pero recordemos la existencia de ese cuerpo intermedio que mantiene unida la fase física con la anímica y que, según algunos autores, está constituido por algo no enteramente material o ‘’suprafísico‘’, concepto este último un tanto difícil de concebir con nuestros conocimientos. Debemos recordar a Alice A. Bailey, que en su obra El alma y su mecanismo nos
dice: “La materia es energía en su forma más densa; el espíritu, en su aspecto más sublime". Por ello, y aceptando este concepto, podría explicarse la mencionada pérdida de peso como producida por el desprendimiento de esta parte casi material. Desde los tiempos del Doctor Hippolyte Baraduc -que obtuvo impresionantes fotografías en el momento de la muerte de su hijo, y posteriormente de su mujer- hasta nuestros días, ha proliferado mucho este tipo de imágenes. Por desgracia, sabemos que se trata de un terreno en el cual las manipulaciones fraudulentas son el pan nuestro de cada día. Sin embargo, hay algunos casos que nos ofrecen absoluta garantía. Las imágenes 1 y 2 pertenecen a esta última categoría. Se realizaron minutos después del fallecimiento de una anciana. Si bien he obtenido permiso para su publicación, me reservo el nombre de la fallecida y el lugar donde fue realizada la experiencia. La luminosidad, captada por la película pero invisible para el ojo humano, escapa perpendicularmente al cuerpo. En la segunda imagen, la extraña luz se desvanece. ¿Se trata del cuerpo moroncial, considerado como el soporte del Yo transcendental, y constituido por una substancia suprafísica?… Sólo una investigación objetiva y realizada por expertos podrá aclararlo algún día. Un dato a tener muy en cuenta: cuando se consiguen fotografías como las recogidas en el presente trabajo, siempre ha sido con el empleo de flash y en ningún caso las personas presentes en el experimento han podido ver nada en el momento de disparar la cámara, como si estas radiaciones se hallaran fuera de nuestra área de percepción visual.

Imagen 1: Luminografía sobre el cuerpo de una recién fallecida (dos o tres minutos).

Imagen 2: Varios minutos después, la luminografía se desvanece.


Fragmento de la imagen 1 con la zona de la luminografía más cercana al cuerpo de la fallecida (pecho).

Al intentar resaltar los bordes, éstos no solo no aparecen, sino que, por contra, la luminografía pierde intensidad.

El relieve de la luminografía es prácticamente nulo. Obsérvese parte de la silla en el ángulo superior derecho.


Sin embargo, sí se conocen casos en los cuales se ha podido observar una luz apalescente en el momento de la muerte. El doctor Robert Hollier, en su libro Los secretos del principio del fin, narra dos casos en los que en el momento de la defunción se ha podido percibir cierta luminosidad. Uno de ellos ocurrió años después de terminar la Primera Guerra Mundial, y es el de una joven que murió de tuberculosis en el hospital donde el Dr. Hollier prestaba sus servicios. En el momento del deceso vio perfectamente cómo la habitación donde se encontraba la enferma se iluminaba. Hollier, que llamó a este efecto “luz primigenia”, termina su relato diciendo: “Ha muerto en la luz; y esta luz, yo la vi, iluminó su habitación”.

Otro caso célebre es el de Anna Monaro, quien, según nos narra Olivier Leroy, ingresó en el hospital aquejada de fuertes ataques de asma. Antes de morir se observó en repetidas ocasiones que de su pecho emanaba cierta luminosidad. El doctor Protti filmó una película compuesta por 54 fotogramas dónde quedó reflejado el fenómeno. En el informe, que fue publicado en The Times el 5 de mayo de 1934, el doctor Protti intentó dar una explicación química -y por lo tanto racional- al fenómeno. Sus explicaciones fueron criticadas con gran severidad, sobre todo por el doctor J. B. Bateman, quien afirmó que las luminiscencias observadas en Anna Monaro se debían obviamente a un fenómeno extraordinario. La autora de la celebre obra Mujercitas, Louise May Alcott, contó en cierta ocasión que estando junto al lecho de muerte de su hermana pudo observar, al fallecer ésta, el desprendimiento de su pecho de una pequeña nube que ascendió por la habitación hasta desvanecerse; el médico que la asistía también fue testigo del hecho. Nos encontramos pues ante fenómenos objetivos que, sin lugar a dudas, han de tener una explicación, bien sea ortodoxa o transcendental.

Interfase general

Llevando el concepto de interfase a otra escala, debemos y podemos admitir que entre nuestro mundo físico y el etéreo al ser tan diametralmente opuestos debe existir una interfase que algunos expertos denominan “tierra de nadie” o “zona de acomodación". El matemático alemán Dr. Hans exponía hace pocos años su teoría de que nuestro mundo esta en realidad compuesto por seis dimensiones: tres lineales, una cuarta dimensión espacio temporal y dos dimensiones psíquicas. Podríamos pensar que dichas dimensiones albergan el famoso “túnel negro" al cual se refieren las personas que han tenido Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM) y que podría ser considerado como un camino que cruza la interfase existente entre nuestro mundo físico y el que denominamos “astral”, algo aceptado por prestigiosos estudiosos del esoterismo, como el doctor Gérard Encausse.

Las ECM han sido y son muy debatidas. Los racionalistas extremos intentan explicarlas atribuyéndolas a estados alterados de conciencia producidos por causas como la medicación, la temperatura corporal elevada, la falta de oxígeno, la abundancia de anhídrido carbónico en la sangre, el pánico ante la muerte y así una larga sucesión de circunstancias... La realidad es que nada de ello ha sido demostrado, sino más bien todo lo contrario. El prestigioso cardiólogo norteamericano Michael Sabom, determinó los niveles de oxígeno, en sangre de un paciente que se encontraba en una ECM. El resultado fue sorprendente, pues quedó demostrado que en ese preciso instante el nivel de oxígeno lejos de haber disminuido estaba un poco por encima de lo normal, lo que descartaba la intoxicación sanguínea por exceso de gas carbónico. La apreciación de un túnel negro que es atravesado con una sensación de flotabilidad, y al final del cual se observa una poderosa luz, también se ha intentado explicar como un recuerdo del nacimiento.

Al nacer descendemos por el cuello uterino hasta salir al exterior, donde por primera vez la luz hiere nuestros ojos. En el cerebro queda registrada esta impresión, que afloraría en el momento de la muerte como un visceral deseo de volver al claustro materno. Esta teoría ha sido hasta hace poco admitida por algunos investigadores, pero en la actualidad es descartada totalmente con argumentos como los expuestos tras una laboriosa investigación por el doctor Becker, profesor de la Universidad del Sur de Illinois:

  • En el momento de nacer no tenemos capacidad de retener dicha experiencia en la memoria. 
  • La luz tiene que tener un contraste superior al 70 por ciento. 
  • La visión de un recién nacido es angular, razón por la cual no puede tener una visión frontal lo suficientemente amplia. 
  • El cerebro, aún poco desarrollado, no esta preparado todavía para retener información. 

ECM, fenómeno transcendente

Las experiencias al borde de la muerte son mucho más frecuentes de lo que podemos imaginar. Un trabajo estadístico realizado por George Gallup demuestra que ocho millones de norteamericanos, han experimentado ECM's, cifra que representa una de cada veinte personas. La inmensa mayoría de los investigadores que trabajan sobre ECM admiten la condición trascendental del hecho. Claro esta, me refiero a los investigadores de campo, no a quienes opinan desde sus poltronas. No obstante, debemos admitir que aún restan dudas sobre la causa de este fenómeno… pero no es menos cierto que si pudiéramos colocar en los platillos de una balanza las pruebas de la transcendencia y las explicaciones racionalistas, la balanza se inclinaría indiscutiblemente hacia lo transcendental o espiritual del hecho.

Las primeras noticias de experiencias hechas con rigor y fundamento en busca de la interfase datan del siglo XVIII. Humphry Davy, famoso químico y eminente hombre de laboratorio, tenía cierta inclinación peligrosa a la experimentación consigo mismo. Deseoso de conocer qué se escondía tras el hecho de morir, probó en su propio organismo el efecto del protóxido de áloe en diferentes dosis que aumentaba paulatinamente hasta que, finalmente, perdió la conciencia a raíz de un aparente paro cardíaco. Fue declarado muerto. Repentinamente, y con gran asombro de los médicos que le atendían y de quienes le rodeaban, “volvió a la vida". Las explicaciones de lo que le sucedió fuera del cuerpo coinciden perfectamente con las dadas por los miles de personas que han sufrido experiencias cercanas a la muerte. De continuar las investigaciones por el sendero actual, tendremos que aceptar la existencia de la interfase, delimitada en un principio por las dos dimensiones psíquicas que nos anunciaba el gran matemático alemán Hans. Ahora podríamos empezar a aceptar que algunos fenómenos mal llamados “sobrenaturales" proceden de la interfase o zona de acomodación. Existe la opinión de que cuando el Yo trascendental o “cuerpo glorioso", según la tradición esotérica, atraviesa la interfase y se incorpora al universo puramente espiritual o celestial perdiendo toda las posibilidades de entrar en contacto con nosotros (salvo excepcionales casos). Ahora bien, según los iniciados, la interfase está dividida en planos en los que quedan retenidas las almas en consonancia a su comportamiento en la Tierra; por decirlo de alguna manera, según el lastre de pasiones y bajos deseos con el que hayan abandonado la fase terrena. Los Rosacruces denominan a este cúmulo de bajas pasiones “cuerpo del pecado" y piensan que conserva el recuerdo de su Yo. pasando a formar, junto a otros restos menos pasionales, lo que se conoce como “cascarones". Estas "cortezas" tienen capacidad de hacerse visibles, ya que al parecer las apariciones fantasmales se deben a ellas -como muy bien nos explica Franca Feslikenian en su obra Los fantasmas existen-, y otras veces son susceptibles de ser reflejadas en fotografías. Tanto si son perceptibles a simple vista como si aparecen sorpresivamente al revelar una película fotográfica, representan una presencia de cierta corporeidad, y por lo tanto, con un peso determinado.

Si el alma permanece retenida en una u otra zona de la interfase, ello dependerá de cómo haya sido su evolución y comportamiento en vida. En opinión de los grandes iniciados, las almas más bajas quedan pegadas a nuestro mundo material conjuntamente con sus “cuerpos pasionales”. Poco a poco van dándose cuenta de su nuevo estado y perdiendo interés por las cosas terrenas. Por ejemplo: una persona que haya dedicado su vida a acumular bienes materiales padecerá un gran sufrimiento al no poder disfrutar de ellos en la interfase. El padecimiento hará que poco a poco pierda interés por sus “tesoros”, y el desinterés provocará que el lastre de su codicia vaya desprendiéndose, pudiendo así ir ascendiendo a planos más elevados. Las almas de personas evolucionadas alcanzaran estadios superiores en la interfase desde un principio.

La tradición asegura que son muy pocas las personas que no se detienen en la interfase, alcanzando el “Todo Glorioso” inmediatamente después de la muerte física. En sánscrito se conocen con el nombre de Dwidja a aquellas personas que gracias a sus características conocen la realidad terrena y la gloriosa sin necesidad de tener que cruzar la tierra de nadie. Si aceptamos como realidad la interfase, y por tanto, la idea de una vida post mortem, cabría admitir, por ejemplo, que la parte real de la práctica mediúmnica podría proceder del contacto con diferentes entidades de esa zona de acomodación.

Como ya hemos mencionado en otros trabajos, las psicofonías poseen en su inmensa mayoría un cariz de tristeza, de desorientación... Quizá porque la entidad que contesta se encuentra en las zonas más bajas de esa tierra de nadie. Cierto es que hay otras alegres, llenas de esperanza y optimistas, pero son las menos y deben proceder de zonas más evolucionadas o elevadas de la interfase. No intento convencer a nadie. Es. simple y llanamente, mi opinión y la de otros experimentadores. Sólo el tiempo y la investigación sistemática podrán rasgar el velo de este misterio. Volviendo al tema de las fotografías en el momento de la muerte, debo admitir que el material del que dispongo en estos momentos es muy escaso, y por otro lodo (como es lógico) no siempre los familiares de los difuntos ven con agrado la publicación de las mismas, postura que respeto rigurosamente. Últimamente se me ha ofrecido realizar estas experiencias en un centro hospitalario, pero la verdad es -y lo digo con toda sinceridad-, que por ética y profundo respeto a quienes se han ido, no me veo con fuerzas para realizar una serie de trabajos fotográficos sobre personas recién fallecidas. Creo que esta investigación será mi “asignatura pendiente". Por otro lado, este tipo de búsqueda tendría que ser realizada por equipos de técnicos altamente especializados. Para el estudio analítico del material disponible utilizo los programas informáticos Photo Finish y Photoshop 2.5. Por su simplicidad en el manejo recomiendo el primero de ellos. Mediante su utilización he podido constatar algunos hechos a tener en cuenta:

En las luminografías corrientes (ENIGMAS, año II, Nº 11) usando el filtro adecuado se aprecia perfectamente el relieve. En las fotografías que nos ocupan, prácticamente no se aprecia este efecto.
Cuando empleamos el filtro de resaltar contornos, éstos aparecen fuertemente marcados y contrastados. Por el contrario, en las fotografías de las luminiscencias de escape no sólo no se obtienen estos contornos resaltados sino que, por el contrario, se pierde contraste al debilitarse en general toda la fotografía.

Dada la escasez de material estudiado, estos observaciones son muy aventuradas y no pueden tomarse como pruebas fehacientes. Siempre que he publicado algún trabajo sobre este fenómeno, he recibido multitud de cartas de España y del extranjero en las cuales se me remiten fotografías que reflejan extrañas formas. Una vez más, si a raíz de este reportaje recibo alguna imagen que ofrezca las debidas garantías de autenticidad, y siempre con la debida autorización de los autores, daremos cumplida cuenta de ello en estas páginas.

Sinesio Darnell

domingo, 8 de marzo de 1981

Breves Pinceladas de la Historia de KARMA-7

En marzo de 1981 la revista Karma-7 llega al número 100, ya había pasado casi una década desde el primer número, y con ella numerosos cambios, superación de problemas y nuevos enfoques editoriales. Ramón Plana (padre) nos da unas “pinceladas” sobre esos 10 años. Nos ofrece una información muy interesante sobre las vicisitudes que han pasado para mantener la publicación; algún que otro rapapolvos a algunas personas del entorno de la revista; bastante autocrítica y muchísimos agradecimientos a tantas personas que han apoyado el proyecto.


Víctor Estrada




Breves Pinceladas de la Historia de KARMA-7

Ramón Plana López: Director y Consejero Delegado
Montserrat Tomás: Directora


¡Qué mejor ocasión que ésta para hacer un poco de historia! ¡Precisamente este mes en que nos encontramos en el Nº 100 de KARMA-7! ¡Cuántas vicisitudes hemos pasado hasta llegar aquí!

Recuerdo todavía cuando el señor Martínez, de Ediciones Dronte, me habló de una revista que se
Ramón Plana y Montserrat Tomás
publicaba en Barcelona, y que sus editores deseaban venderla. Era KARMA-7; los primeros editores eran Muntaner y Yoldi. José Mª Armengou estaba con ellos en calidad de director periodista. Este y yo nos conocíamos de antaño, ya que en los talleres gráficos de mi padre ya se imprimían las revistas que en aquel momento publicaba: Cordaña, Sky, etc.

Una vez en contacto con todos ellos, realicé la compra de la revista. Esto ocurría en Junio de 1973, o sea, en el N° 8 de K-7. En aquellos momentos alternaba mi trabajo como propietario de un taller de encuadernación con el de llevar la parte comercial de la revista. La parte redaccional de la misma estaba encomendada a Armengou.

Los antiguos editores me concedieron ciertas facilidades en el pago de la misma, facilidades relativas ya que a la hora de la verdad no existieron, obligándome desde un principio a una descapitalización, de la que tardaría mucho tiempo en recuperarme. Sé que dichos señores, los editores, celebraron con champaña dicha venta, y que el brindis fue: «A la salud de este bobo». Este bobo, amigos, era yo.

A la primera persona que Armengou me presentó, fue al Prof. D'Arbó, Sebastián Arbonés, en aquellos momentos, mano derecha de Fasman. Fue la misma tarde de la compra de K-7, y me dijo que Fasman estaba muy interesado en la revista y que ofrecía su apoyo moral y económico a la misma y a sus dirigentes. Como nunca fui persona cerrada a conversaciones, acordamos una
Karma-7 nº 100
entrevista en el café Moka, de las Ramblas, para aquella misma noche. Acudimos: Fasman, D'Arbó, Armengou y yo. Después de animada charla, intenté concretar y resumir, y en aquel entonces le ofrecí el 20% de las acciones por dos millones de pesetas, viendo números al cabo de dos años. Fasman, bajó la cabeza, se la cogió entre sus manos y estuvo varios segundos meditando. Bueno, no sé qué es lo que debía de meditar, ya que él lo que pretendía, parece ser era la rectoría de K-7, influido quizá por el «niño de sus ojos», el «discípulo adelantado y preferido», que fue D'Arbó. Dijo —al levantar la cabeza—: NO, no dispongo de fluidez económica, dijo que tenía en aquellos momentos el dinero invertido, etc. No me sorprendí, ni me alteré en absoluto, al contrario, sirvió para autoafirmarme, para continuar.

En el Pasaje Pla, estuvimos poco tiempo, pues era la oficina de Muntaner y Yoldi; de allí pasamos a Marqués del Duero, donde comenzamos a ordenarnos. Los siguientes colaboradores a quien tuve el honor de conocer fueron, por orden: Fontrodona, Cayo Quiñones de León, Rubén Planas, Roca Muntañola, Marius Lleget, prof. Lester, Blaskie, Gordon, Ferrer Vives y Argentier. A. Casanovas, Batet y Lamich, los conocí más tarde.

Bien, tengo entendido fue en casa de Lamich donde se gestó KARMA-7 y se eligió su nombre. Sin embargo, éste ya no formaba parte del equipo cuando yo aparecí; ésta es la razón por la cual no nos conocimos hasta unos dos años después.

En el N° 9, consté como Consejero Delegado. En el N° 11, ya estábamos instalados en Marqués del Duero. Cuando se publicaba el N° 20, vendí la encuadernación para hacer mejor frente a las obligaciones de la revista, tanto a nivel puramente comercial como para evitar diversificaciones de trabajos. Debo reconocer —muy lastimosamente por cierto—, que en aquellos momentos de mi vida, el único móvil que me hacía reaccionar era el económico.

En el N° 12, rescindí contrato con la Distribuidora Nacional MIDESA, que se encargaba de hacer llegar la revista a todas las regiones de España. Tuve que aprender todos los detalles a este respecto, que aparte de ser lentos, menoscabaron momentáneamente las ya vacías arcas de K-7. En estos momentos —también muy delicados—, Rubén Planas y su grupo universalista dieron a KARMA-7 una inyección moral y económica reconfortante, e igualmente Domingo Bellsolá. Hoy no se les debe ya nada, al menos en cuanto al terreno económico se refiere, pero en mi agradecimiento, siempre estarán presentes.

En aquellos momentos, Armengou estaba totalmente al frente de la Redacción, D'Arbó fue su segundo durante bastante tiempo; yo me dedicaba exclusivamente al campo de la producción y de lo comercial. Al cabo de un tiempo, el sitio de D'Arbó fue ocupado por Gisela Cabarrocas y más tarde por J. A. Lamich.

Por mediación de nuestro querido amigo Julio Roca Muntañola —fallecido el pasado 19 de Agosto—, fuimos presentados a don Germán de Argumosa, que con su magna intervención, obtuvo la colaboración económica necesaria de los Laboratorios Luque, de Madrid, para que pudiera nacer la revista ECOS DE PARAPSICOLOGIA. Esta fue trimestral, y después del primer año de subvención, pasó a ser íntegramente por suscripción. Transcurrido otro año y al no haber conseguido un número mínimo de suscriptores que permitieran económicamente la continuación de dicha publicación, no quedó más remedio que suspenderla. Ello fue durante los años 1974 y 1975.

Del marzo al agosto de 1975, edité la revista TRIGONO, revista semanal de temas astrológicos, quirológicos y cartománticos, con el fin de popularizar nuestros temas. No tuvo la acogida necesaria y pronto sus consecuencias se hicieron sentir —especialmente las económicas—, fueron los efectos de unas causas ¡Qué duda cabe! de una falta de madurez y de estudio que pagué en aquel momento y luego también, con creces más tarde.

En honor a la verdad, reconozco que en cualquier circunstancia, tanto Armengou como Lamich, me siguieron casi a ciegas en mi deambular editorial. Debo decir que el trabajo nunca asustó a Armengou, incansable e inquieto Sagitario, ni tampoco a Lamich, meticuloso, ordenado y estudioso Virgo. Juntos vivimos años de estupenda y maravillosa piña.

Desde el primer número de KARMA-7 hasta la actualidad, nos subieron 16 veces el precio del papel, 13 veces la de los fotolitos, 10 veces los talleres gráficos. En el año 1973, KARMA-7, hizo un llamamiento que más que llamamiento fue un SOS y 100 SOCIOS DE HONOR-FUNDADORES, contribuyeron con 5.000,- pesetas cada uno a que el precio de venta de la revista no se disparara demasiado. Ello les dio derecho a recibir la revista a perpetuidad, las tapas para ser encuadernadas anualmente, los Dossiers y los libros de la Colección Egrégora. Después, los CABALLEROS y DAMAS DEL TERCER MILENIO, y otra segunda tanda de SOCIOS DE HONOR, esta vez no FUNDADORES… ¡Gracias, lectores amigos! ¡Cuántas veces nos habéis ayudado!

Fueron muchos los momentos difíciles, no solamente externos sino también internos. Momentos delicados porque entonces no existía tan variada gama de libros dedicados a nuestros temas. Recordando, hoy me da la sensación de que florecía una evolución, pero que las personas, los propios lectores, no sabían a ciencia cierta con qué quedarse, cómo encaminarse, presintiendo en su fondo, dentro de sí mismos, de su conciencia, de su Yo Trascendente, en resumen, una evolución latente de difícil determinar y expresar. Amigos, a nosotros nos ocurrió igualmente, sin precisar si fue segundos antes que vosotros o minutos después. No significa ello que en la actualidad todos los pensamientos sean de color de rosa y veamos ya con absoluta claridad el Principio y el Fin, pero sí que en algunos instantes vemos y palpamos suaves ráfagas de aire fresco que nos impregnan dentro de lo Más Recóndito.

Con Armengou y Lamich, nos habían tocado más de una vez las tres de la madrugada, intentando averiguar cuáles eran los temas preferidos del público lector, de qué forma y manera iban a ser tocados dichos temas.

¡No lo sabíamos! Y esto nos causaba cierta desazón. Fue entonces cuando empecé a preocuparme más que a ocuparme, en lo que respecta a Redacción. Rozaba el agosto de 1976, los números 45 de K-7. Aquí comenzaron mis primeras desavenencias con el Director Periodista, desavenencias que quizás alimentadas en algún momento determinado por Lamich, me forzaron a prescindir de Armengou en Febrero de 1977. Fuere triste explicar con pormenores. Él se quedó con sus puntos de vista y yo me quedé con los míos.

Lamich se ocupó de la redacción hasta el Nº 51. Aquellos momentos económicos eran tremendos, derivados en muy buena parte por la distribución de K-7, Estados Unidos. Fui solamente yo el único responsable de tamaña ambición.

Los artículos que se publicaban en KARMA-7 no me llenaban, no sabía qué hacer. Lamich los decantaba en buena parte hacia lo que más sentía, Exoarqueología. En el verano de 1976, y con la carpeta de originales bajo el brazo, estaba en la playa de Tarragona, y me desesperé leyendo unos artículos a todas luces insípidos. KARMA-7 no podía seguir de aquella forma, hacía falta otro tipo de acción. Es la primera vez que cuento lo que ocurrió. Con este pensamiento perdí el conocimiento y sufrí una embolia. Se me dieron fuerzas para superarla. Un compás de espera. Nuevos matices. Indemnicé también a Lamich…

Conjuntamente con mi esposa —Directora a partir del N° 54—, comenzó una nueva época para KARMA-7. Desde entonces trabajamos mano a mano, de mutuo acuerdo y en franca colaboración. Sin su apoyo, me hubiera sido a todas luces imposible continuar con K-7; su equilibrado carácter me dio la paz y armonía precisos para desarrollar la labor que creo tener encomendada.

Fue en el N° 55, cuando al fin pude darme cuenta de que la meta principal en una persona no puede ni debe ser el dinero. Cuarenta y dos años de mi vida perdidos miserablemente. Nunca es tarde.

Quedarnos solos y cambiar las cosas todo fue uno. Bueno, lo que se dice quedarnos solos es un decir, ya que la amistad y el calor de Ramón Pedrosa y Mateo Mateu, no los olvidamos. La abnegación y la ayuda de Mª Cruz Vidal, fueron puestos de manifiesto durante mucho tiempo. Las colaboraciones desinteresadas de Marcela Soler y Sinesio Darnell, abrieron nuevas vías en el camino a seguir por K-7. Conocimos a Domingo Tricuera a Andrés Meco y muchos más. A todos ellos, les enviamos saludos de agradecimiento por su compañía y colaboración en aquellos días aciagos. Merece especial mención Conchita Rosich, quien desde entonces nos dedica cada tarde ayudando a mi esposa a dar salida a los pedidos de libros; gracias una vez más, Conchita por tu ayuda desinteresada y por tu amistad sin límites.

…y empezamos a darnos a nosotros mismos, queridos amigos, de una forma total y desinteresada y sin que mediara interés económico alguno. La cantidad de personas que nos han consultado es inimaginable y todavía lo es. No les cobramos ni un céntimo. Lo hacemos a gusto. Hacemos lo que podemos y orientamos como mejor sabemos a muchas preguntas que nos formulan. Y si no sabemos más, decimos que no sabemos más. Esta es la Ley del Amor, que unida a la Ley del Servicio, crea la Ley del Bienestar. Muchas veces hemos oído decir que la Felicidad no existe, esto, a nuestro entender no es exacto. Nos atrevemos a decir, que aunque sea muy limitado, el concepto dado a esta palabra, pueden apreciarse reflejos de Felicidad solamente con la entrega hacia los demás, con amor, sin esperar más.

KARMA-7 S.A., no gana dinero publicando la revista KARMA-7. Tenemos que fabricar 25 para vender 17, ya que los kioskeros tienen derecho a devolvemos lo que no vendan, y esto, amigos es un desastre; suerte que con el pago adelantado de las suscripciones nos podemos mover.

Entonces, ¿cómo podéis vivir?, os preguntaréis; pues sencillamente, nuestras entradas están con la venta de libros que nos hacéis y también con los posibles beneficios de la organización de Congresos y Seminarios. No tenemos detrás nuestro —como algunos sospechan—, ni a los Rosacruces, ni a los Masones, ni a la Iglesia Católica ni a la Protestante, no, tenemos a Alguien mucho más importante.

La Ley del Servicio funciona, lo decimos por propia experiencia, pudimos pagar todas las deudas, aunque tuvimos que vender la casa donde veraneábamos. Hacemos nuestro trabajo con gusto y con ilusión y estamos convencidos que es nuestra pequeña o grande misión.

¡Qué hemos visto muchas cosas! ¡Desde luego que sí! Desde la «desmaterialización» de una hermosa cámara fotográfica... hasta la posible posesión de una señorita por un «extraterrestre». Desde la dama que nos solicitaba un conjuro para «atraer» a su marido, hasta la magnetización de una naranja. Hemos visto quizá poco, pero hemos querido escuchar mucho.

A principios de 1978, organizamos la celebración del I CONGRESO DE LA OTRA MEDICINA (Curanderos-Sanadores); en marzo de 1979, el II CONGRESO DE LA OTRA MEDICINA, fue acogido también con gran expectación.

El I SIMPOSIUM DEL MAS ALLA, celebrado en el Hotel Mediterráneo, de Castelldefels, nos arrojó tal cantidad de pérdidas, que nos sirvió para espabilarnos en los próximos.

Castelldefels también fue escenario del I SIMPOSIUM DE TÉCNICAS DE CAPTACIÓN DE ENERGÍA PSIQUICA, del I SEMINARIO DE PRÁCTICAS DE FENOMENOLOGIA PARAPSICOLOGIA, del I y II SEMINARIOS DE TÉCNICAS Y PRÁCTICAS DE HIPNOSIS, del I SEMINARIO EXPERIMENTAL DE SANADORES, y del I SEMINARIO NACIONAL DE ESPIRITISMO, muy reciente todavía. Todos ellos tuvieron numerosa y calurosa acogida, y nos mueven en nuestra noble ambición de organizados cada día con unos temarios más sugestivos y constructivos. Aunque a veces en muchos momentos de la celebración de los mismos existan diversos roces aparentes, el móvil de los asistentes, es en general la evolución particular de cada uno y esto es una hermosa y gran señal, muy característica.

A continuación nos complacemos en citar a las personas que por sus méritos y abnegación por KARMA-7, se han hecho acreedoras a la Insignia de Oro. La primera de ellas se le concedió a Francisco de A. Rovatti, por su ayuda, enseñanza y consejo en la Organización del I CONGRESO DE LA OTRA MEDICINA. La cena-homenaje que organizamos con motivo de tal acontecimiento y la gran asistencia de lectores y amigos que a ella asistieron, fueron la prueba más palpable de su merecimiento.

Las números 2 y 3, les fueron concedidas a Elena Berrozpe y a su esposo, Eduardo Benabides,
Elena Berrozpe
fundadores de la Asociación Cultural Aracyse, de Zaragoza, por sus desvelos y trabajos en Pro de las Paraciencias, y por la ayuda desinteresada que siempre obtuvimos de ellos como conferenciantes en Congresos y Seminarios.

La número 4, le fue concedida a María Mellado, por su fiel y gran amistad con KARMA-7 y su asistencia en el I CONGRESO DE LA OTRA MEDICINA, presentando ponencia y presentación de las Directivas Inglesas de Sanadores.

En el Acto de Clausura del SEMINARIO EXPERIMENTAL DE PRÁCTICAS DE FENOMENOLOGÍA Y PARAPSICOLOGÍA, en Castelldefels, fueron impuestas las Insignias de Oro 5, 6 y 7. La 5 y la 6, a Marcela Soler y Sinesio Darnell, por sus colaboraciones desinteresadas en pro de K-7, su gran amor y simpatía hacia la revista y hacia sus dirigentes. La número 7 se le concedió a Conchita Rosich, tras sorpresa, admiración y satisfacción general, ya que su abnegada y nunca bien ponderada labor es de todos conocida. Nosotros quisimos que fuese precisamente la número 7 por ser el número característico de nuestra revista y por demás simbológico.

En el transcurso del Acto de Clausura del homenaje que los alumnos y amigos ofrecieron a Fermín Cabal, tuvimos la grata satisfacción de imponerle la Insignia de Oro número 8, por su contribución especial en favor de la Acupuntura y Digitopuntura en España.

Fue a Enrique Bueno, y en el Acto de Clausura del I SEMINARIO DE PRACTICAS EXPERIMENTALES DE SANADORES, cuando le impusimos la Insignia de Oro, la número 9, por méritos adquiridos por la gestión ante las Autoridades Sanitarias Españolas cara a una legalización de los Sanadores en nuestro país, así como el haber confeccionado unos Estatutos preliminares para la Regencia de dicha Colegiata Asociación.

La número 10 la ostenta Manuel Polo por su calurosa contribución en todos los Congresos y
Francisco de Assis Rovatti
Seminarios que hemos organizado, ponencias, demostraciones, etc., y por su ayuda moral y económica en el I CONGRESO NACIONAL DE LA OTRA MEDICINA. Dicho Acto de Imposición fue celebrado en la más exquisita intimidad.

Este año ha entrado en nuestras filas Pedro Antonio Quiñones, esoterista, en calidad de Jefe de Redacción; sujeto a unas normas, creemos que para bien, que no puede traspasar. Igualmente, forma parte de nuestro equipo, Ramón Pérez-Pujol, quien presentado por Fontrodona, está colocando a la Astrología en el lugar que le corresponde en nuestra revista, aparte de ser una gran persona a la que nos une una verdadera amistad. Y como más reciente introducción en nuestro Staff, no podemos olvidar a Teresa Claros, reciente Relaciones Públicas de K-7 y a la que tantos desvelos debemos.

Es curioso notar la encantadora afinidad entre K-7 y dibujantes y pintores. Ricardo Palacios, Juan Carlos Bayod, Willy Duyn y Tomás Gilsanz. Esto nos facilitó para que los dos últimos contribuyeran con sus pinturas a embellecer numerosas portadas de K-7, y Enrique Romero como dibujante. Gracias amigos.

Y gracias también a nuestros hijos Ramón y Jorge, que se complementan con nosotros montando y tecleando mes tras mes la revista, con esfuerzo denodado y a pesar de su joven edad.

Habréis percibido que en muchos momentos hablo en plural, significa ello que mi esposa corrobora mis palabras; otras en que me expreso en singular, cuento la historia vivida de K-7 en mí.

También intervienen en nuestra revista otras personas de forma casi anónima, como son Carole Ramis, en su calidad de articulista y traductora de alemán; Marius Lleget, traductor de inglés, y Liberto Fort, traductor del italiano.

Desearía que estas breves pinceladas de la historia de KARMA-7, no molestaran a nadie, no es ésta la intención; igualmente deseo se me disculpe por la posible omisión de alguna persona o dato que en estos momentos no acierto a recordar. Gracias a todos los que de una forma u otra habéis contribuido, colaborado o ayudado a nuestra revista y a nosotros mismos. Hacía tiempo os debía una explicación histórica y he creído era este mes con motivo del Aniversario, el momento más idóneo para hacerlo.

A Marius Lleget, Sebastián Fontrodona y Cayo Quiñones de León, podemos considerarles como los «abuelos de KARMA-7».

¿Qué más hemos aprendido haciendo KARMA-7? Pues que cada uno de nosotros lleva la chispa divina en sí mismo, este YO TRASCENDENTE e imperecedero, que en nuestra ignorancia y distracción queda confundido con nuestra mente objetiva y no nos deja ver con claridad diáfana lo que es más importante para nosotros. Hemos aprendido, sabemos, que nuestra mente es creadora, sí amigos, creadora a escala de microcosmos, naturalmente, pero creadora, y no lo decimos con soberbia, sino con agradecimiento a nuestro Creador, que así lo quiso. La fuerza del pensamiento humano es increíble, es el arma del futuro, ¡Ojalá los humanos sepamos comprenderla! Conocemos las leyes a las que antes nos referíamos, en fin, sabemos eso, que no sabemos nada, porque existen unos momentos en que más o menos algo se ve, pero se nos escapa con una facilidad asombrosa, como espejismos que son.

Hace tiempo prometí a varias personas que verían publicado en K-7, aquel bello POEMA DE GRATITUD, que alguna vez me oyeron recitar. Hoy como colofón a esta Historia, lo transcribimos íntegramente. Gracias a todos.


Ramón Plana y Montserrat Tomás



POEMA DE GRATITUD

¡Señor Jesús, muchas gracias!

por el aire que nos das,

por el pan que nos alimenta,

por la ropa que nos viste,

por la alegría que poseemos,

por todo lo que nos ofreces.


¡Muchas gracias , por la belleza del paisaje,

por las aves que vuelan en el cielo añil,

por tus dádivas mil!


¡Muchas gracias, Señor!

por los ojos que tenemos...

¡Ojos que ven el cielo, que ven la tierra y el mar,

que contemplan toda belleza!

¡ Ojos que se iluminan de amor

ante el majestuoso festival de color

de la generosa Naturaleza!

¿Y los que perdieron la visión?

¡Déjame rogar por ellos

a tu noble corazón!

Yo sé que después de esta vida,

más allá de la muerte,

volverán a ver con alegría incontenida...


Muchas gracias por mis oídos,

por los oídos que me fueron dados por Dios.

Muchas gracias, Señor, porque puedo escuchar

Tu Nombre sublime, y, así, puedo amar.

Muchas gracias, por los oídos que registran:

la sinfonía de la vida,

en el trabajo, en el dolor, en la lidia...

El gemido y el canto del viento en las ramas del olmo

las lágrimas doloridas del mundo entero

y la voz lejana del cancionero…


¿Y los que perdieron la facultad de escuchar?

Déjame por ellos rogar...

Sé que en Tu Reino volverán a soñar.


Muchas gracias , Señor, por mi voz

más también por la voz que ama,

por la voz que canta,

por la voz que ayuda,

por la voz que socorre,

por la voz que enseña,

por la voz que ilumina

y por la voz que habla de amor,

¡Muchas gracias, Señor!


¡Me acuerdo, sufriendo, de aquellos

que perdieron el don de hablar

y Tu Nombre no pueden pronunciar!...

Los que viven atormentados en la afasia

y no pueden cantar ni a la noche ni al día…

Yo suplico por ellos

sabiendo, pues, que más tarde,

en Tu Reino volverán a hablar.


Muchas gracias, Señor, por estas manos, que son mías,

sirviendo a la acción, al progreso y a la redención.

¡Te estoy agradecido por las manos que dicen adiós,

por las manos que dan ternura,

y que socorren en la amargura;

por las manos que acarician,

por las manos que elaboran leyes,

por las manos que cicatrizan heridas

curando las carnes sufridas

balsamizando los dolores de muchas vidas!

Por las manos que trabajan el suelo, que amparan el sufrimiento y enjugan lágrimas,

por las manos que ayudan a los que sufren,

a los que padecen...

¡Por las manos que brillan en estos trazos, como estrellas sublimes fulgiendo en mis brazos!


...Y por los pies que me ayudan a marchar

erecto, firme al caminar;

pies de renuncia que siguen

humildes y nobles sin reclamar.


Y los que están amputados, los inválidos,

los heridos y los deformados,

los que están retenidos por la expiación

por ilusiones de otra encarnación,

yo ruego por ellos y puedo afirmar

que en Tu Reino, después de la lidia

dolorosa de la vida

han de poder bailar

y en transporte sublime otros brazos acariciar.


¡Sé que todo es posible!

¡Aun lo que al mundo parece imposible!


Muchas gracias, Señor, por mi hogar,

el rincón de paz o la escuela de amor,

la mansión de gloria.


Muchas gracias Señor por el amor que yo tengo

y por el hogar que es mío...

Mas si yo siquiera

ni un hogar tuviera

o un techo amigo para cobijarme

ni otro abrigo para confortarme,

si yo no poseyera nada,

sino las calles y las estrellas del cielo,

como lecho de reposo y gruesa sábana,

y a mi lado nadie existiera, viviendo y llorando solo…

Sin alguien que me consolara.

Diré, cantaré, aún:

Muchas gracias, Señor,

porque te amo y sé que me amas,

porque me diste la vida

jovial, alegre por tu amor favorecido...

Muchas gracias Señor, porque nací.

Muchas gracias porque creo en Ti.


...Y porque me socorres con amor,

Hoy y siempre,

¡Muchas gracias, Señor!

domingo, 1 de marzo de 1981

El mundo de lo intangible

Artículo escrito por Sinesio Darnell para la revista Karma-7 número 100, marzo de 1981.

Víctor Estrada


EL MUNDO DE LO INTANGIBLE

En la presente concepción de la Realidad, definida por la Física Cuántica, la existencia de un número indefinido de ámbitos dimensionales es un hecho plenamente aceptado, tanto en la teoría como en la práctica. El siguiente paso lógico es deducir, en forma razonable, que al menos algunos de estos ámbitos (si no todos) han de estar habitados, como lo está el nuestro. Esta podría ser la fácil explicación de la intromisión en nuestra realidad cotidiana de legiones de seres fantásticos que desde siempre han poblado el folklore de todos los Países.


Sé y me consta, que hablar de manifestaciones Hádicas suena a trasnochado, pero ello no es freno, al menos para mí, para que toque este tema. No sé donde leí... que a cierta dama le preguntaron: ¿cree Vd. en los fantasmas...? a lo que ella contestó: No... no creo, pero me dan mucho miedo. En nuestro caso y variando los términos preguntaríamos ¿cree Vd. en las Hadas? Pregunta a lo que seguramente nos hubiera contestado: No... no creo, pero haberlas las hay.

Hoy, en pleno 1981, el mundo «intangible» de las Hadas, de los Gnomos, los Elfos y Devas, de los Trasgos y otros seres, que se dan en llamar equivocadamente (a mi criterio) Elementales, vuelve a ser tema de escritores e investigadores... Sí, así como suena, de investigadores. Estos seres fuera de nuestra tridimensionalidad, y realmente conocidos como Espíritus de la Naturaleza, ya no son sólo narraciones de Perrault, de Grimm o de Christian Andersen; hoy, por el contrario, atraen la atención de los investigadores de una temática tan dispar aparentemente como es la Ufología.

Ante la imposibilidad de explicaciones cartesianas del fenómeno OVNI, ante la irrealizable aspiración —repito— de que nuestra ciencia metódica y analista se ajuste a tal fenomenología, se trasciende hacia la búsqueda de explicaciones paranormales que, al parecer, son las que más se ajustan a las evidencias acumuladas.
El astrónomo alemán Von Hoerner, en su postulado de la mediocridad viene a decirnos: «La Tierra, es un planeta mediocre junto a un sol mediocre, de un sistema planetario mediocre, situado en una galaxia mediocre…»

Indudablemente debemos aceptar la mediocridad de nuestro mundo físico APARENTE... y digo aparente, porque fuera de la limitación enmarcada por nuestro abanico sensitivo, otros mundos que llamaremos «intangibles» vibran y evolucionan paralelamente a nosotros.
Uno de estos mundos es el Hádico.

Mundo Hádico que se escapa de nuestro concepto de mediocridad, y que se pierde en el encanto de lo misterioso. En 1887 orgullosamente Marcelino Berthelot, en una de sus conferencias en la Sorbona aseguraba: «En adelante, el universo no ofrecerá ya ningún misterio...». Ironías de la vida, casi cien años después del veredicto de Berthelot, estamos, más que nunca totalmente inmersos en profundos misterios.

Es evidente que el comportamiento de los OVNIs, es díscolo y caprichoso; tan díscolo y caprichoso como los habitantes de lo «intangible».

Autores de reconocida valía, como pueden ser David Tansley, Jacques Vallée, Jean Sendy y Salvador Freixedo, relacionan lo intangible con los OVNIs.

Por las coincidencias que se dan, podemos admitir que el Mundo Hádico constituye algo así como un Universo o mundo paralelo al nuestro, y por lo tanto coexistente sin producir habitualmente interferencias (?), pero existen puntos tangenciales por donde los «mundos» entran en contacto. Esta misma opinión sobre los mundos coexistentes, gana terreno entre los ufólogos.

El conocido Ufólogo y escritor Brad Steiger, entre las diversas hipótesis que enumera nos dice:


  1. «Los OVNIs pueden ser en realidad formas de vida no conocidas, propias de las capas superiores de la atmósfera de la Tierra. Pueden ser formas plásmicas, eléctricas, prácticamente energía pura, y tener la habilidad de adoptar diferentes disfraces».
  2. «Las manifestaciones de OVNIs son resultado de las maquinaciones mágicas de duendes. Hombrecillos y otros entes parafísicos, que han coexistido con la humanidad como especie compañera y que estarían participando de alguna manera con el Homo Sapiens. en una serie de objetivos evolutivos».
  3. «Los ufonautas son los mismos entes que los Angeles, descritos por tantas religiones como los mensajeros de Dios. Se preocupan continuamente por los habitantes de la Tierra, como parte de su misión de guía y salvación…»
Adamski fue realmente uno de los contactados, podríamos decir, con más solera. Sus encuentros con los que él llama Venusianos, recuerdan indudablemente o tienen más bien carácter Dévico. Los seres de dos metros de altura, bellísimos y de dulce mirada, se acercan a las características de seres angélicos o angelicales. Los Venusianos que nos presenta Adamski, han hecho su aparición en otros lugares, y siempre con cierto porte «celestial», hasta el extremo que en más de una narración sobre contactos, se les llama Santos.

Un hecho a tener en consideración a la hora de comparar las características de los seres de lo «intangible» con los presuntos contactos ufológicos, es la relatividad del tiempo que en las dos facetas se aprecia. En todas o en casi todas las obras de Ufología encontramos casos de raptos, en los cuales el protagonista del mismo parece tener un total despiste sobre el tiempo transcurrido en el interior de la nave. Algunos creen haber estado en posesión de sus raptores algunos minutos y en realidad han estado unas horas; otros creen haber estado algunas horas en el interior de la nave, cuando la verdad es que han permanecido durante algunos días. Me contaron que cierta paracaidista deportiva, desde el momento en que saltó del avión en un día medianamente nublado, hasta que llegó a tierra sobre el punto prefijado, tardó nada menos que 72 horas. Por este y otros muchísimos casos, vemos que la noción del tiempo se «relativiza». Curiosamente otro tanto ocurre, o parece ocurrir en aquellas personas que fueron raptadas por los Espíritus de la Naturaleza. Hace muy pocas fechas recogí de los labios de una anciana, de una Masía cercana al lago de Bañolas (1), la siguiente historia que hace referencia a las Ondinas (Hadas que habitan en las aguas y que en esta zona de nuestra geografía, son conocidas con el nombre de Alojas). La anciana me contó:

«... el caso le ocurrió a mi bisabuela, entonces era una chiquilla de unos dieciséis años, y según creo era guapísima. En aquellos años, esta Masía no era ni sombra de lo que es ahora, éramos muy pobres. Mi bisabuela a la caída de la tarde bajaba al pueblo, donde trabajaba con una costurera. Un día regresaba a casa ya bien entrada la noche, cuando al pasar por el camino que bordea el lago y cerca de Porqueras (2), se encontró con un par de bellísimas «fadas» (Alojas)... Mi bisabuela se sintió atraída por la belleza de sus ropas, y como era muy decidida se dirigió a ellas, pidiéndolas que la enseñaran a tejer aquellas ropas tan finas, las Alojas le dijeron que no tenían inconveniente, que aprendería con mucha facilidad, y mi antepasada se fue con ellas. Esto ocurrió en la época de la siembra, me refiero a la siembra del trigo, pues bien, cuando regresó a su casa una noche riquísimamente vestida, el trigo ya se había cosechado y el grano molido. Toda la familia la daba por muerta, pues habían pasado varios meses, lo curioso es que ella se empeñaba en que sólo se había retrasado unas horas».

En las narraciones de Gales, Irlanda y Escocia, encontramos infinidad de casos de raptos de humanos por los Espíritus de la Naturaleza, donde el tiempo pierde todo su valor. No sólo se detiene, sino que parece retroceder, ya que los raptados, después de permanecer durante años (?) en ese mundo, al volver a nuestras dimensiones no sólo no han envejecido, sino que por el contrario habían rejuvenecido.

Sigamos con otras coincidencias: En los casos de contacto en la «Tercera Fase», y se entienden como tales aquellos en que el sujeto se comunica mediante sus sentidos con los ufonautas, es muy frecuente que por parte del protagonista se observe repentinamente una «inmovilidad». El contactado es incapaz de correr, de moverse y por lo tanto de huir, permaneciendo inmóvil generalmente durante todo el contacto, y recobrando su voluntad muscular en el momento que cesa la experiencia. Esta paralización, según los casos recopilados, se experimenta después de que «ellos» hagan algún gesto o bien empleen algún tipo de radiación, generalmente luminosa. Ahora ruego al lector me disculpe por repetir un fragmento de un artículo que publiqué en el número 67 de esta misma revista, y que se refiere a una experiencia recopilada por Peter Kolosimo, especialista él sobre la temática de los mundos «intangibles».

«... un día, junto con el hermano y un primo —nos dice el protagonista— recorría una región salvaje. De pronto, apareció en el suelo una nube de pequeños seres danzantes. El primo, más curioso y también más valiente que sus acompañantes, se acercó al grupo. Apenas se había inclinado hacia adelante, cuando una minúscula mujer, vestida de rojo y con un rostro en modo alguno afable, hizo un extraño gesto y entonces pareció brotar de ella una llamita verde, que hirió al muchacho en el pecho. Los tres corrieron asustadísimos a su casa. Apenas franqueado el umbral de la misma, el primo se derrumbó en el suelo aparentemente sin vida. Se llamó a un «experto», al reverendo Ryan, el cual le hizo volver en sí.

—. «Ha sido castigado por su curiosidad», comentó secamente el religioso... y se fue sin añadir nada más.

La similitud de los hechos es evidente y podríamos extendernos en casos de contactos en la Tercera Fase, donde el contactado queda paralizado, al igual que en numerosas narraciones de encuentros con habitantes del mundo hádico, que experimentan exactamente las mismas consecuencias.

Tanto en los encuentros con el mundo de lo «intangible» como con los ufonautas, existe por parte del humano una peculiar reacción o modo de comportarse. En un principio y ante los primeros segundos de visión, cierta sensación de miedo se apodera de la persona que sufre el encuentro, luego ocurre lo contrario, se experimenta cierta paz, sintiéndose uno atraído por la desconocida forma de vida. Pero una vez terminada la experiencia, se desarrolla un profundo pánico, que puede llegar a desequilibrar el psiquismo del protagonista. Todos hemos leído en muy diversas obras sobre OVNIs, innumerables casos de trastornos psíquicos, que se han presentado algunas semanas o meses después de haber tenido el contacto, llegando incluso al desequilibrio total y a la muerte. Exactamente lo mismo ocurre según las leyendas recogidas, a aquellas personas que, por tiempo más o menos largo, han permanecido en contacto con el mundo de los Espíritus de la Naturaleza. Cuentan en la zona de Guardiola de Berga (3), que cierto minero al regresar una noche a su casa, después de su dura jornada de trabajo, tuvo un encuentro con entes de lo intangible. Nadie sabe en realidad lo que pasó, pero a partir de aquel momento, mejor dicho, de aquella noche, su salud se quebrantó tanto psíquicamente como físicamente, hasta tal extremo que tuvo que abandonar su trabajo, marginándose voluntariamente del contacto de sus amigos y vecinos. Cuando, preocupada la madre ante el comportamiento de su hijo, le preguntaba insistentemente qué le pasaba, él, invariablemente contestaba:

— Por favor madre... por favor, no pregunte, vale más no saber.

El joven minero, murió pocos meses después llevando el secreto de su visión.

Brad Steiger, en su obra «Contactos con Extraterrestres», de Editorial EDAF, entre los numerosísimos casos que con toda profusión de datos nos cuenta, hay uno que indudablemente se asemeja muchísimo a la narración que anteriormente he transcrito de Peter Kolosimo. Brad Steiger lo refiere así:

«... el 19 de Agosto de 1965 en East Liverpool (Ohio), cuatro chicos estaban acampados en un patio trasero cuando un gran OVNI descendió y quedó suspendido encima de ellos. Corrieron aterrorizados hacia sus casas, pero uno de ellos, un poco más valiente, se quedó fuera para mirar al aparato unos momentos más. Mientras estaba allí se abrió una puerta debajo del OVNI y por ella salió un «rayo de luz» que le dio en un lado de la cabeza. El oído del niño quedó dañado durante algún tiempo…».

Cuentan las viejas narraciones nórdicas, que las hadas son bellísimas y caprichosas, que en más de una ocasión han solicitado el favor amoroso de esbeltos campesinos, que han sido requeridos insistentemente. Dicen las historias que cuando las Hadas, por un motivo u otro, se cansan de los favores del humano elegido, éstos son devueltos al mundo de lo «tangible» sin más, y normalmente maltrechos y enfermizos (?). Pues bien otro tanto parece ocurrir en aquellos casos en que un terrestre fue capturado, y después de ser llevado al interior de una nave, es obligado a yacer con una bella extraterrestre (?). Recordemos el célebre caso de Antonio Villas Boas de Brasil, el cual en 1957 fue raptado y conducido a un OVNI, posteriormente llevado a una dependencia del mismo, donde encontró que le esperaba una ufonauta desnuda. Según las declaraciones del tal Antonio Villas, a excepción de algunos rasgos faciales, era en todo igual a una terrícola. Este es uno de los numerosos casos de «seducción».

Prácticamente sería inacabable la lista de ejemplos con los cuales queda demostrada la similitud de comportamiento entre nuestros legendarios duendecillos de los bosques y de los posibles ufonautas. Pero ya no sólo nos llaman la atención dichos comportamientos y las consecuencias que de ellos se derivan, también, en muchas ocasiones, lo que nos llama la atención es el enorme parecido físico entre unos y otros.

En líneas anteriores comentamos, que las descripciones que hace Adamski de sus Venusianos concuerdan con otras en las cuales se mencionan a extraterrestres de casi dos metros de altura, de bellísimas facciones y exquisito comportamiento, y que a estos «seres» más de un autor los compara con los Devas o Angeles. Toda medalla tiene su cara y cruz... y por lo tanto en contraposición a los «elegantes Venusianos», encontramos otros extraterrestres, de características muy diferentes, tales como: Seres de menos de un metro de altura, algo contrahechos, de orejas puntiagudas, de ojos saltones redondos y de mirada turbia, barbilla prominente y de grueso apéndice nasal, y normalmente vestidos con colores chillones en los que predominan el verde y el rojo... ¿no recuerdan estas descripciones a los llamados duendecillos o enanitos de los bosques? Los Puck, o bien los Pooka son entes que los irlandeses califican o definen como hombrecillos de los bosques, que se desvanecen y que además, en décimas de segundo, pueden hechizar o hipnotizar a hombres y mujeres. En nuestro folklore catalán nos encontramos con el revoltoso «FOLLET» del cual Apeles Mestre nos dice que en más de una ocasión son impalpables e invisibles. El Follet es conocido en general, dentro de nuestras comarcas, como generador de vientos, en realidad de un viento insoportable. En la Ribera de Cardós (4), se le achaca la formación de fuertes torbellinos de viento, y otro tanto ocurre en todo el valle de Aneo (5). Igualmente y en la bella comarca de Olot se cuenta que se le ve por lo general en los torbellinos de viento que levanta la hojarasca y el polvo, y en Campellas (6) se dice que el Follet es un mal Espíritu que cabalga junto al viento provocándolo. Si nos de tenemos a pensar unos instantes, resulta verdaderamente curioso y ¿por qué no?, sospechosa esta relación del Follet con los remolinos del viento.
Estas características del Follet, concuerdan perfectamente con las que nos describe el reverendo Kirk de Edimburgo, sobre los hombrecillos que componen lo que él llama la Comunidad Secreta.

Los Farfadets. hombrecillos negros y peludos sobre los que hay abundante documentación en la Biblioteca Nacional de París, coinciden perfectamente con otro «geniecillo» catalán, conocido con el nombre del Girafaldilles. Todos estos hombrecillos del bosque, duendes, genios o como queramos llamarles, también están representados en el mundo de la Ufología, donde pequeños entes, negros, deformes y peludos, se han dedicado a atemorizar ciertas comarcas.

Sucintamente hemos podido apreciar la similitud entre el mundo de lo «intangible» y el apasionante mundo de los OVNIs y sus ocupantes.

Son muchos ya los autores e investigadores, así como expertos en la materia, que admiten y aseguran la posibilidad de que ambas «cosas» sean en realidad manifestaciones de un mismo mundo. Efectos procedentes de una misma motivación.

Pero a mí... personalmente a mí, la idea de fusionar la fenomenología de lo intangible, con el mundo de los OVNIs, me resulta fría y desagradable... mientras no se demuestre lo contrario (en tal caso, no habrá mas remedio que aceptarlo) prefiero seguir desligando ambos «mundos» y pensar que si bien los OVNIs pueden pertenecer a un mundo donde la razón prevalece sobre los sentimientos, en el de lo «intangible», ocurre lo contrario... es aquel otro donde el sentimiento acalla al frío y en ocasiones devastador razonamiento.



Sinesio Darnell


(1) L'Estany de Banyoles, es el lago más grande de Cataluña, en la provincia de Girona
(2) Porqueres, municipio de la provincia de Gerona
(3) Guardiola de Berguedà, municipio de la provincia de Barcelona
(4) Es una villa cerca del término municipal de Vall de Cardós, en la comarca del Pallars Sobirà
(5) Es una subcomarca natural situada al noroeste del Pallars Sobirá
(6) Campelles, municipio de la provincia de Girona


lunes, 1 de septiembre de 1980

Psicofonías, nuevas técnicas de experimentación

Artículo escrito por Sinesio Darnell para la revista Karma-7, número 94, septiembre de 1980.

Víctor Estrada


PSICOFONÍAS, NUEVAS TÉCNICAS DE EXPERIMENTACIÓN

Cuando se encontraba ya en imprenta lo que iba a ser el libro dedicado a la temática general de las Psicofonías, VOCES SIN ROSTRO (1), en el cual recopilaba los resultados y conclusiones de varios años de trabajo, sobre este apasionante tema, surgió de un modo esporádico el hecho de tener que dar un nuevo viraje a las investigaciones que se venían realizando.


Quizás uno de los puntos más importantes a aclarar con referencia a las «inclusiones», era, el de si realmente la presencia física del experimentador se hacía imprescindible para que la psicofonía fuera positiva. Algunos autores afirman rotundamente que tal presencia es imprescindible, para obtener el esperado fenómeno de la grabación paranormal. Otros por el contrario aseguran que no es necesaria la presencia del experimentador.

La necesidad de aclarar esta «incógnita» puesta en entredicho, reclamó mi atención, y así empecé a dar forma al modo y sistema de realizar una serie de pruebas que dentro de lo posible, me dieran una luz sobre el problema. El sistema indudablemente debería ofrecer ciertas garantías y estar al alcance de todos.

El realizar tal serie de experiencias no presenta ninguna complicación, puesto que en realidad sólo se trata de disponer de un reloj-contador, como los empleados para la puesta en marcha y paro de iluminación de escaparates, puesta en marcha de televisores, etc., etc. Un compañero (2) de R.T.V.E. me proporcionó dicho aparato. Dicho instrumento me permite, a la hora que yo prefijo, poner en marcha la grabadora durante un espacio de tiempo que puede oscilar de horas a minutos; por término medio empleo tiempos de 15 minutos, transcurridos los cuales el cassette se desconecta.

El primer ensayo fue realmente elemental. Dejé la grabadora con las teclas de «grabar» pulsadas, y a la hora elegida (cuatro de la mañana) el reloj-contador cerró el circuito poniéndose por lo tanto en marcha la cinta.

La primera experiencia fue positiva. A los doce minutos de haberse iniciado la grabación —en este caso escucharla— pude oír perfectamente la «inclusión». Quisiera aclarar que la experiencia se realizaba al otro extremo de la casa, en una habitación perfectamente cerrada, y a la hora indicada el silencio prácticamente es absoluto, ya que habitualmente a las cuatro de la mañana todo el mundo duerme. Pues bien, al día siguiente de la primera prueba, al llegar a casa a las tres del mediodía, después de cumplir con mi jornada laboral, rebobiné la cinta que había «funcionado» durante la noche, y a los doce minutos —repito— dejóse oír con toda claridad una voz, que me llamaba por mi nombre propio. Añadiré como nota curiosa, que cuando psicofónicamente me «mencionan» siempre lo hacen por mi nombre de pila, nunca hasta la fecha lo han hecho por mi apellido.

En un principio me sentí satisfecho por el resultado obtenido, pero no tardé en darme cuenta de que la experiencia no reunía ni mucho menos, un mínimo de condiciones técnicas que ofrecieran ciertas garantías.

PRIMERO: Por el hecho de que había trabajado con micrófono sin aislar acústicamente, podía caber la remota posibilidad de que algún miembro de mi familia, precisamente durante esos quince minutos me hubiera llamado, sin yo oírle. A lo largo de este primer ensayo, aparecen otros murmullos no identificables que podían haber sido causados por algún vecino trasnochador. Este hecho no es muy probable, ya que mis convecinos son personas de avanzada edad, que se retiran a dormir temprano y que ni mucho menos salen de noche.

SEGUNDO: La prueba era ciega, esto es, la contestación era esporádica no teniendo ninguna relación con un formulario preestablecido. No es por lo tanto una contestación inteligente.

TERCERO: Pese a realizarse la prueba en un piso grande y estar colocado el equipo de grabación en el otro extremo de la casa, la distancia entre mi dormitorio y el lugar de la experiencia no es superior a 19 metros en línea recta.

CUARTO: La cinta empleada, si bien había sido sometida al «desmagnetizador», no había sido escuchada en amplificador antes del ensayo, por lo que no se podía garantizar la ausencia de algún «residuo» anterior.

Cuatro puntos básicos que indudablemente había que corregir y controlar lo más estrictamente posible, para que las experiencias realizadas por automatismo, ofrecieran en lo posible un mínimo de garantía.

El primer punto, quedó fácilmente resuelto llevando el micrófono a la conocida caja sorda, o microcámara de insonorización. Ya he mencionado en otros artículos que, cuando el micrófono se encuentra dentro de la caja sorda, la voz del operador no queda registrada. Por ello, la posibilidad de que actúen lo que denominamos ondas de presión (efecto acústico) adulterando las grabaciones dándonos falsas interpretaciones, es prácticamente del todo imposible.

Trabajando en estas condiciones de aislamiento acústico, realicé pruebas durante tres noches. A la cuarta, y cuando el desaliento empezaba a embargarme, obtuve una nueva inclusión. La voz grabada era claramente de mujer, y por cierto, no era la primera vez que contestaba a mis preguntas.

De momento parecía quedar aclarado, que mi presencia «consciente» no era imprescindible, ya que trabajando el «cassette» mecánica e impersonalmente, se obtenían grabaciones psicofónicas. Quedaba todavía en el aire, y por lo tanto existía la duda de si la grabación era inteligente o no, o sea, de si por este método impersonal, se podrían obtener grabaciones cuyos valores correspondieran a preguntas concretas. Para intentar aclarar este punto en lo posible, operé de la forma siguiente:

En una cinta virgen, grabé preguntas diversas a intervalos de cinco minutos. Esta cinta la coloqué en un cassette, con las teclas de reproducción pisadas, y este aparato junto a otro en condiciones de grabación. Ambos aparatos conectados al reloj-contador, y por lo tanto mandados al unísono por éste. Así a una hora determinada ambos «cassettes» se pusieron en marcha, uno emitiendo preguntas y el otro registrándolas. En esta ocasión actué a micrófono abierto, pues de haber estado colocado en la cámara sorda, las preguntas no hubieran quedado registradas. Como siempre la prueba fue programada para que se realizara de madrugada, en esta ocasión a las cinco y media de la madrugada del sábado 24 de marzo (3). Mi sorpresa fue grande cuando al pasar a la escucha el día siguiente, oí segundos antes de que se grabara la primera pregunta, una voz varonil que limpiamente y con tono de reproche decía.

«SI TÚ NO ESTÁS»

El resto de la cinta, no contenía ninguna inclusión contestando a las preguntas previamente grabadas. El resultado obtenido, indudablemente encierra cierto contenido inteligente, pero en realidad no encaja en el marco de las pruebas que se realizaban.

Durante cinco días más se hicieron pruebas en las condiciones ya explicadas, sin obtener ninguna contestación, por ello dejé de realizar más «tentativas» durante un par de semanas. Transcurridas éstas, empecé nuevamente la experimentación con el firme deseo de no cejar hasta llegar a una conclusión... por fin, después de varios días de ensayar obtuve el resultado apetecido, más bien dicho, deseado. Obtuve inclusiones que contestaban limpiamente y sin ninguna duda, a las preguntas realizadas por el «cassette» emisor. Así por ejemplo:

PREGUNTA: ¿Es necesario nuestra presencia?

CONTESTACIÓN: Claro que no.

PREGUNTA: ¿Os molesta esta forma de experimentar?

CONTESTACIÓN: No es atractiva.

PREGUNTA: ¿Quiénes sois?

CONTESTACIÓN: No seas curioso.

Conseguidos los alentadores resultados expuestos, en los que realmente existe una relación entre pregunta y contestación, inicié una nueva serie de pruebas. En esta ocasión coloqué el micrófono en la cámara sorda o de insonorización. Claro está, por este sistema la pregunta formulada mediante el aparato emisor, no queda registrada en el grabador o receptor, pero como sea que las preguntas se realizan a intervalos de cinco minutos, cronometrando las grabaciones obtenidas, sabemos con toda seguridad a qué pregunta corresponde la «inclusión».

Son ya varios los meses que vengo experimentando en la forma expuesta, y por lo tanto varios los resultados obtenidos, resultados que francamente son sorprendentes.

Mi único deseo al exponer estas técnicas, es el mero hecho de que quisiera que otros experimentadores confirmaran estos métodos, que tienden a demostrar la NO imprescindible presencia física, de quien realiza las pruebas.

Por último añadiré, que en los actuales ensayos vengo empleando la técnica del «doble ciego» para realizar las preguntas. Esto es, una tercera persona a la que yo no conozco, graba diez preguntas en diferentes cintas —preguntas que yo no conozco— y estas cintas llegan a mis manos por mediación de una amistad común, que a su vez desconoce igualmente las preguntas, y ellos desconocen el día y momento en que realizaré el ensayo, con lo que queda eliminada toda posible influencia personal mía sobre las cintas. Este sistema es algo más complejo, pero indudablemente encierra unas garantías técnicas nada despreciables.

Sinesio Darnell

(1) Ediciones Petronio, S.A. 1979
(2) Su habitual asesor en temas de electrónica el técnico de R.T.V.E. Miguel Figueras Degà
(3) Aunque el artículo se publicó en septiembre de 1980 Sinesio está hablando de una investigación realizada en 1979

martes, 1 de julio de 1980

Evidencias de la interfase

Artículo escrito por Sinesio Darnell para la revista Karma-7, número 92-93, Julio y Agosto de 1980.

Víctor Estrada

Evidencias de la interfase

El famoso escritor André Maurois, escribió la trascendental novela «el Pesador de Almas», en la cual el Dr. James evidenciaba la pérdida de peso que experimenta el cuerpo en el momento de la muerte, llegando a poder retener y observar la paramateria energética, que escapa de los difuntos. Podría creerse que dicha novela era un tanto precognitiva, la realidad es muy otra. Cuando André Maurois, escribió la mencionada obra, en realidad hacía ya años, que investigadores clínicos habían demostrado, o al menos se habían percatado, de la inusitada pérdida de peso en el momento de la muerte.

Fue quizás esta una de las primeras noticias o hechos verificables que tendían a demostrar el escape de un «algo energético» del soporte físico (cuerpo), cuando las funciones biológicas se detenían.

Tras este hecho, podemos comentar que un gran número de experiencias han venido aportando datos sobre el fenómeno del «escape». Datos y hechos que cualquier lector curioso podrá encontrar en obras muy serias sobre la materia que nos ocupa.

Parece, por todos los datos conseguidos, que el cuerpo humano se limita a ser una perfecta organización celular, que sirve de mero continente o soporte a un principio trascendental.

Los nuevos conceptos físicos, nos anuncian categóricamente, el hecho sorprendente de que ciertas partículas subatómicas, están dotadas de psiquismo, cosa realmente escalofriante y de una trascendencia insospechada, pues ello daría al traste, con un montón de lo que hasta ahora se consideran fundamentos inamovibles.

La idea de un principio unitario de energía, de donde todo procede y a donde todo vuelve, es algo que se impone de una manera insospechada, dentro de los mismos cánones de la física más depurada. En el mundo de la química, los elementos o cuerpos simples, sufren un continuo ciclo pasando por muy diferentes eslabones, que vienen determinados por características y propiedades muy determinadas. Todo en el universo es una continua transformación, que procediendo de un punto tiende a llegar al mismo, después de un largo camino evolutivo.

Cuando en artículos anteriores a éste, hacíamos referencia al concepto de INTERFASE, definíamos a ésta, como una zona de tránsito entre la vida terrena y aquella otra, que suponemos perdura en el Más Allá.

Aceptando el «YO» existencial, conocemos un sin fin de fenómenos, en otras dimensiones o estadios de vida. Hemos de aceptar que, al igual que en el mundo físico y químico observable se produce un reciclaje de «todo». Hemos de pensar —repito— que este «Yo energético» también cumple la dinámica general del universo, incorporándose a un ciclo evolutivo. En tal caso, esta vida y la otra, no son más que eslabones, y por tanto la INTERFASE, sería, al igual, un eslabón más.

En una ocasión se comentó que en Parapsicología, lo que está a la orden del día es la teorización, y en realidad así es, ya que si realmente conocemos un sin fin de fenómenos, desconocemos casi por completo la motivación y procedencia de los mismos. El concepto interfase viene a calmar un tanto las agitadas aguas de la controversia apasionada puesto que tiende sus manos a los cientifistas y animistas, así como a los trascendentales. Para una mayor información sobre esta teoría, remito al lector al número 81 de la revista KARMA-7.

Aceptamos plenamente las experiencias de James Bedford y Walt Kensington, experiencias que, como todos sabemos, conducen a la confirmación del efecto Delpasse; el cual viene entre otros a demostrarnos lo que en un principio decíamos: que el cuerpo humano es sólo el continente o soporte de una energía perdurable. Los mencionados autores denominan a esa energía que escapa «psinergía» y a sus elementales componentes, quantos. Pero en la actualidad, son muchos los avances en este terreno, y conociendo el psiquismo, o posible psiquismo de algunas partículas elementales, según el profesor D. L. Lawden, llamaremos o llamamos a tales elementos componentes del YO-energético, «psicones».

La Tanatología o ciencia que estudia la muerte, no puede determinar con precisión el momento en el que realmente sobreviene la muerte, es en realidad una serie de hechos no regresivos (?) los que conducen a tal fin, pero admitamos como tal el momento en el que en el encefalograma aparece la lectura plana, que viene a demostrarnos el cese de toda actividad cerebral. En este momento, la carga de psicones se proyecta hacia fuera, abandonando el cuerpo.

Tenemos ya a los psicones liberándose del concepto tridimensional, siendo portadores de memoria y de los conocimientos adquiridos en el plano físico-terreno. Por causas que desconocemos, pero que desde el punto de vista filosófico esotérico se precisan, permanecen en la interfase por períodos de tiempo muy variable. Según el concepto, o los conceptos de las denominadas Ciencias Ocultas, la permanencia en esta zona, similar a la de los bajos astrales, está en razón directa al potencial de sus deseos, pasiones o sentimientos hacia lo que aquí han dejado.

El psicón o conjunto de los mismos, indudablemente como energías que son, pueden en determinadas ocasiones, manifestarse sobre nosotros o sobre el mundo que nos rodea, de muy diversas formas, proporcionándonos información distorsionada del lugar que proceden. Esta información llegará o puede llegar a nosotros, a través de la vista «apariciones fotografiables»; «auditivamente» y «telepática o mediúmnicamente» Sobre esta posibilidad, ya en 1954 C. J. Ducasse «formuló la hipótesis según la cual un ulterior estudio de los íntimos componentes de la materia (subpartículas), acaso podría dar, con el tiempo, una explicación de la ESP y de la psicocinesis. Dichas subpartículas, aun perteneciendo al ámbito de la física no serían físicamente materiales y se sustraerían por su naturaleza, a las comunes leyes del espacio y tiempo. Según una recientísima hipótesis de B. Hoffman, los vectores de los efectos parapsicológicos podrían ser los neutrinos.

Como vemos, hace ya años que se viene sospechando que nuestro YO- energético y consciente, pueda quedar reducido y representado por una partícula subatómica, y si bien nos puede parecer decepcionante, pensemos que a ese nivel, lo que nosotros representamos por las coordenadas espacio-tiempo, carece de todo valor.

Si la partícula que nos ocupa, y que hemos bautizado con el nombre de «psicón» conserva todo el cúmulo de sentimientos humanos, es de presumir, que cuanto mayor sea dicho cúmulo, mayor será su permanencia en la interfase, en su deseo de no perder su contacto con el plano físico, haciendo todo lo posible para contactar o manifestarse.

Con otra terminología, los tibetanos dan gran importancia a esta tierra de nadie, donde se acumulan los «entes» no desligados de lo pasional y por lo tanto reacios al tránsito a la «fase» más etérea. Ellos aseguran que esos «entes», que nosotros llamaríamos paquete cuántico, o psicones estacionados en la interfase pueden condensarse o estabilizarse, en imágenes o estatuillas y desde tales soportes físicos, proyectar sus poderes e influjos sobre los humanos. La escritora Alexandra David- Néel varió su concepto cientifista, sobre los fenómenos paranormales, cuando pudo experimentar por ella misma la influencia de ciertas imágenes o símbolos, cuando en ellos la depositan poderosas «partículas inteligentes» venidas de la INTERFASE.

Las modernas tendencias vienen a perfilar la idea, de que la INTERFASE puede ser considerada como una cinta divisoria entre las dos vidas. Zona donde quedan retenidos los quantos energéticos o psicones, según su carga pasional, y desde la cual pueden, dentro de ciertos límites, ejercer y producir ciertos efectos sobre el mundo tridimensional de tal modo, que los psicones actuantes, ponen de manifiesto cierto grado de inteligencia que nos sorprende y demuestran que no todo se debe a fríos e inamovibles principios.

Quizás dentro de no muchos años la física estructural, en colaboración con el enorme panel de posibilidades que nos ofrece la informática y ciencias afines, pueda desgarrar los velos, que envuelven los principios vivenciales, entre esta y la otra fase.


Sinesio Darnell

Revista Karma-7: Entrevista a Tomás Gilsanz

En el número 76 de la revista Karma-7, marzo de 1979, encontramos una breve pero interesante entrevista al pintor Tomás Gilsanz (1931-2016) ...