miércoles, 11 de julio de 2018

Artículos de Sinesio Darnell I: Revista Karma-7


Actualización: 9 agosto 2019
La revista Karma-7 fue pionera en España en tratar la fenomenología paranormal y otras materias muy novedosas para la época, estamos hablando del año 1972. Su fundación fue toda una odisea y está perfectamente documentada en este artículo escrito por uno de sus artífices, Jorge Blaschke:


Inicialmente, cuando Josep Maria Armengou dirigía la revista, las colaboraciones de Sinesio fueron muy escasas, básicamente participó dos veces en la sección “Escribe el lector” y se le nombra en un artículo titulado “Andando sobre la hoguera la noche de San Juan” dedicado a una ponencia suya sobre el tema.

En marzo de 1977 (Karma-7 nº 52) pasa la dirección de la revista a manos de Montserrat Tomás, eran unos momentos económicamente muy complicados para la revista. En esa época entra Sinesio Darnell en la plantilla de colaboradores, fue exactamente en el nº 54 y en el nº 56 empieza a escribir de forma habitual. Hay que destacar que Sinesio en ese momento colaboró de una forma totalmente desinteresada, apoyando la supervivencia de Karma-7. Los interesados en la parapsicología ya conocían a Sinesio por sus artículos en la revista hermana “Ecos de Parapsicología” y por su trabajo como asesor parapsicológico en Radio Miramar.

La nueva dirección da otro enfoque a la revista, deja atrás un tipo de periodismo que recurría, puntualmente, a la provocación, a los enfrentamientos y duras críticas entre colaboradores, cierto sensacionalismo e incluso a una tendencia (en los últimos números de Armengou) a “colar” el tema erótico-sexual (también en su publicidad, normal en esa época). Con Montserrat podríamos decir que entramos en una etapa más pacífica y espiritual. Esta primera época estable como articulista abarca del año 1977 al 1982. Después estuvo ausente unos años y volvió a escribir de forma habitual del año 1987 al 1989. También encontramos algún artículo suyo de la época Nueva Dimensión/Karma-7 y en el resurgimiento de la revista por parte del Profesor Sebastià d'Arbó.

El gran grueso de artículos de Sinesio lo encontramos en esta revista, tal como lo tengo yo documentado su colaboración se extiende desde el año 1975 al 1999, participó en más de 50 números.

A continuación voy a pasar el listado de números con su correspondiente artículo, la idea es ir publicado todos los artículos para que estén al alcance de cualquier persona interesada, si alguien descubre que falta algún artículo agradecería que se pusiera en contacto conmigo.


Revista
Número
Fecha
Título
Karma-7
32
Julio 1975
Salir al paso...
Karma-7
37
Diciembre 1975
¿La “ESP” explica fenómenos espiritistas…? Espiritismo y fraude inconsciente
Karma-7
39
Febrero 1976
Andando sobre la hoguera la noche de San Juan




Karma-7
56
Julio 1977
El fenómeno de las grabaciones paranormales
Karma-7
59
Octubre 1977
Bio-habitabilidad
Karma-7
60
Noviembre 1977
Hombre y naturaleza
Karma-7
61
Diciembre 1977
Posesión diabólica
Karma-7
62
Enero 1978
Editorial: Un mundo feliz (no el de Aldous Huxley)
Karma-7
64
Marzo 1978
Prácticas psíquicas
Karma-7
65
Abril 1978
Darwinismo… hoy
Karma-7
66
Mayo 1978
El fantasma… ese insólito personaje
Karma-7
67
Junio 1978
Hadas, duendes y otros genios...
Karma-7
68
Julio 1978
Brujas… aquí y ahora
Karma-7
69
Agosto 1978
Entrevista a Sinesio Darnell
Karma-7
70
Septiembre 1978
Historias contadas
Karma-7
71
Octubre 1978
Hacia el conocimiento del más allá
Karma-7
72
Noviembre 1978
Algo más que cientifismo
Karma-7
77
Abril 1979
Historias contadas II
Karma-7
78
Mayo 1979
Sincerándonos
Karma-7
79
Junio 1979
Anecdotario psicofónico
Karma-7
80-81
Julio y Agosto 1979
Variabilidad de los conceptos
Karma-7
80-81
Julio y Agosto 1979
Teorizando: La interfase
Karma-7
82
Septiembre 1979
Demoniolatría
Karma-7
83
Octubre 1979
Algo se desmorona
Karma-7
85
Diciembre 1979
El fantasma y su entorno
Karma-7
92-93
Julio y Agosto 1980
Evidencias de la interfase
Karma-7
94
Septiembre 1980
Psicofonías, nuevas técnicas de experimentación
Karma-7
100
Marzo 1981
El cuerpo de redacción de Karma-7 evalúa su trabajo en nuestro número 100, Sinesio Darnell: Parapsicología
Karma-7
100
Marzo 1981
Mesa Redonda del Cuerpo de Redacción de Karma-7 - Entrevistado: Ramón Pérez-Pujol, Tema: Astrología
Karma-7
100
Marzo 1981
Parapsicología: el mundo de lo intangible
Karma-7
101
Abril 1981
Los derroteros de la parapsicología: la psicotrónica
Karma-7
104-105
Julio y Agosto 1981
Continuo presente, tiempo estratificado
Karma-7
107
Octubre 1981
INTER-RELACIÓN: Unidad esencial entre todo lo que existe
Karma-7
109
Diciembre 1981
El sentido mágico de la vida
Karma-7
113
Abril 1982
El peso del alma




Karma-7
170
Enero 1987
La parapsicología hoy
Karma-7
171
Febrero 1987
La parapsicología y la ciencia
Karma-7
172
Marzo 1987
El futuro de la percepción extrasensorial
Karma-7
173
Abril 1987
El armónico vibracional
Karma-7
174
Mayo 1987
Fotogénesis
Karma-7
175
Junio 1987
Distancias… o salto dimensional
Karma-7
176
Julio 1987
El astral es el quinto estado de la materia
Karma-7
177
Agosto 1987
La tierra no puede ser el único lugar con vida
Karma-7
178
Septiembre 1987
Campo unificado de vida
Karma-7
184
Marzo 1988
Las cucharas Galesas del amor cuelgan de los árboles
Karma-7
186
Mayo 1988
Las psicofonías, hoy
Karma-7
190
Septiembre 1988
Caos en el espacio-tiempo
Karma-7
191
Octubre 1988
El problema del espacio-tiempo
Karma-7
192
Noviembre 1988
El fenómeno de la levitación
Karma-7
194
Enero 1989
Percepción extrasensorial (P.E.S.). Variaciones en las neuronas promueven lo paranormal
Karma-7
196
Marzo 1989
El alma como fuente de energía
Karma-7
200
Julio 1989
Huellas de fantasmas en Roma
Karma-7
201
Agosto 1989
La realidad del "Vidicón"
Karma-7
202
Septiembre 1989
Cientificar la parapsicología
Karma-7
203
Octubre 1989
Viaje por el espacio curvo




Nueva Dimensión / Karma-7
277
Diciembre 1995
Fantasmas, aquí y ahora




Karma-7
285
Noviembre 1997
Opinión: “Post Mortem”
Karma-7
310
Diciembre 1999
Fotos de otros planos

martes, 10 de julio de 2018

Karma-7 y Carole Ramis

Karma-7 nº 84
Actualización: 20 agosto 2018

La segunda entrada del blog la iba a dedicar a los artículos de Sinesio Darnell en la revista Karma-7, en el momento de revisar los documentos me han venido recuerdos y una coincidencia que me ha hecho cambiar de opinión, prefiero comentar lo siguiente primero.

Tengo muy presente mi primer contacto con la revista Karma-7, fue con el número 84 (noviembre de 1979). Cuando me regalaron ese ejemplar yo tendría 11 o 12 años, ya en esa época me interesaba el mundo de lo paranormal gracias a nuestro querido Fernando Jiménez del Oso y su programa televisivo Más Allá

Fue un amigo de EGB quien me hizo el regalo, su madre ya se había leído la revista y él sabía que me gustaban esos temas. Ese Karma-7 lo tuve que devolver a los pocos días ya que en ella había una foto que me daba mucho miedo (hay que recordar que yo era un niño) y no soportaba tener la revista en casa. Esa foto pertenecía a un artículo escrito por Carole Ramis titulado “¿Existe una base extraterrestre en las Baleares?”, en ella aparece lo que el pie de foto denomina como:

…“Ectoplasma” un ser astral de otra dimensión. 

...ser astral de otra dimensión
La fotografía fue efectuada por un amigo de Carole, entiendo que un sensitivo, en el año 1978 en la cubierta de un barco de la Transmediterránea que iba de Barcelona a Ibiza. (1)

Al rememorar este artículo quise saber que había sido de Carole Ramis e investigué en internet, lo que encontré me sorprendió mucho y por eso le he querido dedicar este artículo.

El día anterior de obtener la información estaba con mi mujer en los Encantes de Barcelona buscando a ver si encontraba alguna partitura. Como es habitual en ese lugar te vas encontrando álbumes de fotos familiares y de boda; pasaportes y otros tipos de documentación y multitud de objetos muy personales. Le comentaba a mi mujer que triste que todo este material no esté con las familias de esos difuntos, que cómo era posible que estuviera al alcance de cualquier desconocido. De hecho cuando encuentro alguna partitura siempre dedico un momento en dar las gracias a la persona a quien le perteneció.

Pues los recuerdos y pertenencias de Carole siguieron ese mismo camino: acabaron tristemente en los Encantes de Barcelona como los de tantas otras personas. Esto lo supe a partir de una pequeña biografía que encontré en la red, magníficamente documentada, escrita por Jordi Ardanuy (2) quien conoció personalmente a Carole:


A partir de esa biografía descubrí que Televisió de Catalunya hizo un documental, totalmente fortuito (eso dan a entender), dedicado a Carole y el cual vi el domingo, día siguiente de estar en los Encantes:



En estos documentos se describe la curiosa vida de esta mujer y su triste final, todo ello desconocido por mí y que recomiendo mirarlos ya que son realmente interesantes.

Carole Ramis

Volviendo a Karma-7. Superado el susto me armé de valor y comencé a adquirir la revista (incluyendo ese asustadizo número) y a disfrutar de los artículos de Sinesio Darnell y otros autores. 

Tal vez me aficioné demasiado ya que además de subscribirme a Karma-7 empecé a adquirir otras como Mundo Desconocido y muchas más (incluso de ufología) que ya ni me acuerdo de sus nombres dado que la gran mayoría las regalé. Mi tío Pedro, también aficionado a esa temática, cuando nos veíamos no parábamos de hablar de esos temas, mi padre, persona ejemplar y de gran “seny”, me advirtió que vigilará, que me estaba metiendo en un mundo donde abundaban los charlatanes, ¡y razón no le faltaba! Él respetó mi afición y nunca me prohibió leer esas revistas aun mi corta edad.

Víctor Estrada

(1) Recientemente, gracias a Jordi Ardanuy, he descubierto quien hizo la foto (que, como es costumbre, es falsa): José María Clarés Jerez, hermano de Xavier Clarés conocido en el año 1985 por un supuesto secuestro por seres no humanos (un fraude).

(2) Cuando me puse en contacto con Jordi Ardanuy me comentó que él conoció a su mujer gracias a Sinesio Darnell.

domingo, 1 de febrero de 1998

Interfase, el puente luminoso entre la vida y la muerte

Artículo escrito por Sinesio Darnell para la revista Enigmas número 24. Año III Nº 11, 0298-24 (Febrero 1998).


Víctor Estrada


Interfase
El puente luminoso entre la vida y la muerte

En algún lugar entre la vida y la muerte existe una zona donde las fronteras se difuminan y nada es lo que parece. Es la interfase, un estado a medio camino entre lo físico y lo espiritual, entre lo tangible y lo intangible. El estudio de este fenómeno puede aportar la tan buscada explicación a los interrogantes que tradicionalmente se ha formulado el ser humano respecto al tránsito hacia el otro mundo…


Hace ya algunos años, se expuso una incipiente hipótesis sobre la interfase. Esta teoría nació de la idea de que dos cosas tan diametralmente opuestas como un mundo físico tridimensional y otro intangible donde el concepto de dimensión es seguramente inexistente, no podían estar en contacto directo. Entre estos dos polos debería existir algo que, compartiendo propiedades de ambos, coadyuvara a mantenerlos en una relativa unión. Esta zona intermedia fue llamada interfase. Con el propósito de conducir a una mejor interpretación del concepto haré una elemental compa ración poniendo un ejemplo práctico. Por mucho que intentemos homogeneizar una mezcla de agua y aceite, tarde o temprano ambos componentes se separarán, ya que no son miscibles por su diferente naturaleza química. Al desligarse forman dos capas superpuestas que se denominan fase acuosa y fase grasa. Pero, pese a lo que nos pueda parecer, el aceite y el agua no se encuentran en íntimo contacto, ya que las moléculas de una y otra sustancia se repelen mutuamente. La zona entre las superficies de dos líquidos no miscibles recibe el nombre de interfase. Ciertos agentes químicos -denominados tensoactivos- que tienen afinidad con el agua y el aceite, actúan como intermediarios capaces de lograr que la mezcla sea permanente -al menos durante un tiempo- y que las fases no separen.

Conceptuemos al hombre como un ser dual, con una fase física densa y pesada, y otra espiritual, liviana, sutil y energética. El hecho de que, durante la vida, ambas permanezcan unidas nos hace suponer la existencia de un cuerpo intermedio, con propiedades o características de la una y la otra, que actúa como anclaje. Este estado ha recibido diferentes nombres: doble intangible, cuerpo astral, cuerpo de anclaje, cuerpo bioenergético, cuerpo de resurrección, cuerpo fantasmagórico, etc. Podríamos decir de una forma muy elemental que sería como "algo” que, si imagináramos provisto de dos manos, con una se asiría al cuerpo físico y con otra al intangible, actuando como pegamento entre ambos. Cuando el proceso de envejecimiento nos hace perder las condiciones que permiten el correcto funcionamiento del organismo, el cuerpo espiritual se suelta al llegar la muerte, escapando conjuntamente con el Yo trascendental o superior, y pasando a otros estadios a los cuales nos referiremos seguidamente.



Interfase personal

Ese estado o cuerpo intermedio entre el anímico y el físico, que algunos investigadores actuales califican de suprafísico, parece haber sido detectado en más de una ocasión por diferentes métodos experimentales, con lo cual ha dejado de ser una mera especulación o divagación subjetiva. Una de las primeras noticias que tenemos de estas experiencias son los trabajos del Dr. McDouglas y sus colaboradores. Este médico determinó que en el momento de la muerte todas las personas experimentan una instantánea pérdida de peso cifrada en 2,5 onzas (unos setenta gramos). Este hecho fue comprobado mediante siete experimentos diferentes.

Se ha intentado dar explicaciones físicas al fenómeno, pero ninguna de ellas ha podido aportar una interpretación convincente. Por ejemplo, se intentó esclarecer diciendo que podía ser debido al aliento que expiraba el moribundo en el momento de la muerte. Esto no es posible porque la capacidad media de los pulmones es de unos cuatro litros y medio, de los cuales en el último suspiro no expulsamos más de un tercio, cantidad muy alejada del peso indicado. No sólo el mencionado doctor realizó este tipo de experiencias. Posteriormente tuvieron continuación en Holanda. Y ahora, en esta década, se están llevando a cabo ensayos sobre el tema con el máximo rigor posible en algunos centros.





Las célebres fotografías de Baraduc, tomadas en 1907 durante la muerte de su esposa Nadine; la primera a los 15 minutos de exhalar el último suspiro, y la segunda 45 minutos después.


Ante lo dicho nos preguntaríamos: ¿Tiene peso el alma? Naturalmente, nuestra respuesta tiene que ser negativa. Pero recordemos la existencia de ese cuerpo intermedio que mantiene unida la fase física con la anímica y que, según algunos autores, está constituido por algo no enteramente material o ‘’suprafísico‘’, concepto este último un tanto difícil de concebir con nuestros conocimientos. Debemos recordar a Alice A. Bailey, que en su obra El alma y su mecanismo nos
dice: “La materia es energía en su forma más densa; el espíritu, en su aspecto más sublime". Por ello, y aceptando este concepto, podría explicarse la mencionada pérdida de peso como producida por el desprendimiento de esta parte casi material. Desde los tiempos del Doctor Hippolyte Baraduc -que obtuvo impresionantes fotografías en el momento de la muerte de su hijo, y posteriormente de su mujer- hasta nuestros días, ha proliferado mucho este tipo de imágenes. Por desgracia, sabemos que se trata de un terreno en el cual las manipulaciones fraudulentas son el pan nuestro de cada día. Sin embargo, hay algunos casos que nos ofrecen absoluta garantía. Las imágenes 1 y 2 pertenecen a esta última categoría. Se realizaron minutos después del fallecimiento de una anciana. Si bien he obtenido permiso para su publicación, me reservo el nombre de la fallecida y el lugar donde fue realizada la experiencia. La luminosidad, captada por la película pero invisible para el ojo humano, escapa perpendicularmente al cuerpo. En la segunda imagen, la extraña luz se desvanece. ¿Se trata del cuerpo moroncial, considerado como el soporte del Yo transcendental, y constituido por una substancia suprafísica?… Sólo una investigación objetiva y realizada por expertos podrá aclararlo algún día. Un dato a tener muy en cuenta: cuando se consiguen fotografías como las recogidas en el presente trabajo, siempre ha sido con el empleo de flash y en ningún caso las personas presentes en el experimento han podido ver nada en el momento de disparar la cámara, como si estas radiaciones se hallaran fuera de nuestra área de percepción visual.

Imagen 1: Luminografía sobre el cuerpo de una recién fallecida (dos o tres minutos).

Imagen 2: Varios minutos después, la luminografía se desvanece.


Fragmento de la imagen 1 con la zona de la luminografía más cercana al cuerpo de la fallecida (pecho).

Al intentar resaltar los bordes, éstos no solo no aparecen, sino que, por contra, la luminografía pierde intensidad.

El relieve de la luminografía es prácticamente nulo. Obsérvese parte de la silla en el ángulo superior derecho.


Sin embargo, sí se conocen casos en los cuales se ha podido observar una luz apalescente en el momento de la muerte. El doctor Robert Hollier, en su libro Los secretos del principio del fin, narra dos casos en los que en el momento de la defunción se ha podido percibir cierta luminosidad. Uno de ellos ocurrió años después de terminar la Primera Guerra Mundial, y es el de una joven que murió de tuberculosis en el hospital donde el Dr. Hollier prestaba sus servicios. En el momento del deceso vio perfectamente cómo la habitación donde se encontraba la enferma se iluminaba. Hollier, que llamó a este efecto “luz primigenia”, termina su relato diciendo: “Ha muerto en la luz; y esta luz, yo la vi, iluminó su habitación”.

Otro caso célebre es el de Anna Monaro, quien, según nos narra Olivier Leroy, ingresó en el hospital aquejada de fuertes ataques de asma. Antes de morir se observó en repetidas ocasiones que de su pecho emanaba cierta luminosidad. El doctor Protti filmó una película compuesta por 54 fotogramas dónde quedó reflejado el fenómeno. En el informe, que fue publicado en The Times el 5 de mayo de 1934, el doctor Protti intentó dar una explicación química -y por lo tanto racional- al fenómeno. Sus explicaciones fueron criticadas con gran severidad, sobre todo por el doctor J. B. Bateman, quien afirmó que las luminiscencias observadas en Anna Monaro se debían obviamente a un fenómeno extraordinario. La autora de la celebre obra Mujercitas, Louise May Alcott, contó en cierta ocasión que estando junto al lecho de muerte de su hermana pudo observar, al fallecer ésta, el desprendimiento de su pecho de una pequeña nube que ascendió por la habitación hasta desvanecerse; el médico que la asistía también fue testigo del hecho. Nos encontramos pues ante fenómenos objetivos que, sin lugar a dudas, han de tener una explicación, bien sea ortodoxa o transcendental.

Interfase general

Llevando el concepto de interfase a otra escala, debemos y podemos admitir que entre nuestro mundo físico y el etéreo al ser tan diametralmente opuestos debe existir una interfase que algunos expertos denominan “tierra de nadie” o “zona de acomodación". El matemático alemán Dr. Hans exponía hace pocos años su teoría de que nuestro mundo esta en realidad compuesto por seis dimensiones: tres lineales, una cuarta dimensión espacio temporal y dos dimensiones psíquicas. Podríamos pensar que dichas dimensiones albergan el famoso “túnel negro" al cual se refieren las personas que han tenido Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM) y que podría ser considerado como un camino que cruza la interfase existente entre nuestro mundo físico y el que denominamos “astral”, algo aceptado por prestigiosos estudiosos del esoterismo, como el doctor Gérard Encausse.

Las ECM han sido y son muy debatidas. Los racionalistas extremos intentan explicarlas atribuyéndolas a estados alterados de conciencia producidos por causas como la medicación, la temperatura corporal elevada, la falta de oxígeno, la abundancia de anhídrido carbónico en la sangre, el pánico ante la muerte y así una larga sucesión de circunstancias... La realidad es que nada de ello ha sido demostrado, sino más bien todo lo contrario. El prestigioso cardiólogo norteamericano Michael Sabom, determinó los niveles de oxígeno, en sangre de un paciente que se encontraba en una ECM. El resultado fue sorprendente, pues quedó demostrado que en ese preciso instante el nivel de oxígeno lejos de haber disminuido estaba un poco por encima de lo normal, lo que descartaba la intoxicación sanguínea por exceso de gas carbónico. La apreciación de un túnel negro que es atravesado con una sensación de flotabilidad, y al final del cual se observa una poderosa luz, también se ha intentado explicar como un recuerdo del nacimiento.

Al nacer descendemos por el cuello uterino hasta salir al exterior, donde por primera vez la luz hiere nuestros ojos. En el cerebro queda registrada esta impresión, que afloraría en el momento de la muerte como un visceral deseo de volver al claustro materno. Esta teoría ha sido hasta hace poco admitida por algunos investigadores, pero en la actualidad es descartada totalmente con argumentos como los expuestos tras una laboriosa investigación por el doctor Becker, profesor de la Universidad del Sur de Illinois:

  • En el momento de nacer no tenemos capacidad de retener dicha experiencia en la memoria. 
  • La luz tiene que tener un contraste superior al 70 por ciento. 
  • La visión de un recién nacido es angular, razón por la cual no puede tener una visión frontal lo suficientemente amplia. 
  • El cerebro, aún poco desarrollado, no esta preparado todavía para retener información. 

ECM, fenómeno transcendente

Las experiencias al borde de la muerte son mucho más frecuentes de lo que podemos imaginar. Un trabajo estadístico realizado por George Gallup demuestra que ocho millones de norteamericanos, han experimentado ECM's, cifra que representa una de cada veinte personas. La inmensa mayoría de los investigadores que trabajan sobre ECM admiten la condición trascendental del hecho. Claro esta, me refiero a los investigadores de campo, no a quienes opinan desde sus poltronas. No obstante, debemos admitir que aún restan dudas sobre la causa de este fenómeno… pero no es menos cierto que si pudiéramos colocar en los platillos de una balanza las pruebas de la transcendencia y las explicaciones racionalistas, la balanza se inclinaría indiscutiblemente hacia lo transcendental o espiritual del hecho.

Las primeras noticias de experiencias hechas con rigor y fundamento en busca de la interfase datan del siglo XVIII. Humphry Davy, famoso químico y eminente hombre de laboratorio, tenía cierta inclinación peligrosa a la experimentación consigo mismo. Deseoso de conocer qué se escondía tras el hecho de morir, probó en su propio organismo el efecto del protóxido de áloe en diferentes dosis que aumentaba paulatinamente hasta que, finalmente, perdió la conciencia a raíz de un aparente paro cardíaco. Fue declarado muerto. Repentinamente, y con gran asombro de los médicos que le atendían y de quienes le rodeaban, “volvió a la vida". Las explicaciones de lo que le sucedió fuera del cuerpo coinciden perfectamente con las dadas por los miles de personas que han sufrido experiencias cercanas a la muerte. De continuar las investigaciones por el sendero actual, tendremos que aceptar la existencia de la interfase, delimitada en un principio por las dos dimensiones psíquicas que nos anunciaba el gran matemático alemán Hans. Ahora podríamos empezar a aceptar que algunos fenómenos mal llamados “sobrenaturales" proceden de la interfase o zona de acomodación. Existe la opinión de que cuando el Yo trascendental o “cuerpo glorioso", según la tradición esotérica, atraviesa la interfase y se incorpora al universo puramente espiritual o celestial perdiendo toda las posibilidades de entrar en contacto con nosotros (salvo excepcionales casos). Ahora bien, según los iniciados, la interfase está dividida en planos en los que quedan retenidas las almas en consonancia a su comportamiento en la Tierra; por decirlo de alguna manera, según el lastre de pasiones y bajos deseos con el que hayan abandonado la fase terrena. Los Rosacruces denominan a este cúmulo de bajas pasiones “cuerpo del pecado" y piensan que conserva el recuerdo de su Yo. pasando a formar, junto a otros restos menos pasionales, lo que se conoce como “cascarones". Estas "cortezas" tienen capacidad de hacerse visibles, ya que al parecer las apariciones fantasmales se deben a ellas -como muy bien nos explica Franca Feslikenian en su obra Los fantasmas existen-, y otras veces son susceptibles de ser reflejadas en fotografías. Tanto si son perceptibles a simple vista como si aparecen sorpresivamente al revelar una película fotográfica, representan una presencia de cierta corporeidad, y por lo tanto, con un peso determinado.

Si el alma permanece retenida en una u otra zona de la interfase, ello dependerá de cómo haya sido su evolución y comportamiento en vida. En opinión de los grandes iniciados, las almas más bajas quedan pegadas a nuestro mundo material conjuntamente con sus “cuerpos pasionales”. Poco a poco van dándose cuenta de su nuevo estado y perdiendo interés por las cosas terrenas. Por ejemplo: una persona que haya dedicado su vida a acumular bienes materiales padecerá un gran sufrimiento al no poder disfrutar de ellos en la interfase. El padecimiento hará que poco a poco pierda interés por sus “tesoros”, y el desinterés provocará que el lastre de su codicia vaya desprendiéndose, pudiendo así ir ascendiendo a planos más elevados. Las almas de personas evolucionadas alcanzaran estadios superiores en la interfase desde un principio.

La tradición asegura que son muy pocas las personas que no se detienen en la interfase, alcanzando el “Todo Glorioso” inmediatamente después de la muerte física. En sánscrito se conocen con el nombre de Dwidja a aquellas personas que gracias a sus características conocen la realidad terrena y la gloriosa sin necesidad de tener que cruzar la tierra de nadie. Si aceptamos como realidad la interfase, y por tanto, la idea de una vida post mortem, cabría admitir, por ejemplo, que la parte real de la práctica mediúmnica podría proceder del contacto con diferentes entidades de esa zona de acomodación.

Como ya hemos mencionado en otros trabajos, las psicofonías poseen en su inmensa mayoría un cariz de tristeza, de desorientación... Quizá porque la entidad que contesta se encuentra en las zonas más bajas de esa tierra de nadie. Cierto es que hay otras alegres, llenas de esperanza y optimistas, pero son las menos y deben proceder de zonas más evolucionadas o elevadas de la interfase. No intento convencer a nadie. Es. simple y llanamente, mi opinión y la de otros experimentadores. Sólo el tiempo y la investigación sistemática podrán rasgar el velo de este misterio. Volviendo al tema de las fotografías en el momento de la muerte, debo admitir que el material del que dispongo en estos momentos es muy escaso, y por otro lodo (como es lógico) no siempre los familiares de los difuntos ven con agrado la publicación de las mismas, postura que respeto rigurosamente. Últimamente se me ha ofrecido realizar estas experiencias en un centro hospitalario, pero la verdad es -y lo digo con toda sinceridad-, que por ética y profundo respeto a quienes se han ido, no me veo con fuerzas para realizar una serie de trabajos fotográficos sobre personas recién fallecidas. Creo que esta investigación será mi “asignatura pendiente". Por otro lado, este tipo de búsqueda tendría que ser realizada por equipos de técnicos altamente especializados. Para el estudio analítico del material disponible utilizo los programas informáticos Photo Finish y Photoshop 2.5. Por su simplicidad en el manejo recomiendo el primero de ellos. Mediante su utilización he podido constatar algunos hechos a tener en cuenta:

En las luminografías corrientes (ENIGMAS, año II, Nº 11) usando el filtro adecuado se aprecia perfectamente el relieve. En las fotografías que nos ocupan, prácticamente no se aprecia este efecto.
Cuando empleamos el filtro de resaltar contornos, éstos aparecen fuertemente marcados y contrastados. Por el contrario, en las fotografías de las luminiscencias de escape no sólo no se obtienen estos contornos resaltados sino que, por el contrario, se pierde contraste al debilitarse en general toda la fotografía.

Dada la escasez de material estudiado, estos observaciones son muy aventuradas y no pueden tomarse como pruebas fehacientes. Siempre que he publicado algún trabajo sobre este fenómeno, he recibido multitud de cartas de España y del extranjero en las cuales se me remiten fotografías que reflejan extrañas formas. Una vez más, si a raíz de este reportaje recibo alguna imagen que ofrezca las debidas garantías de autenticidad, y siempre con la debida autorización de los autores, daremos cumplida cuenta de ello en estas páginas.

Sinesio Darnell

Revista Karma-7: Entrevista a Tomás Gilsanz

En el número 76 de la revista Karma-7, marzo de 1979, encontramos una breve pero interesante entrevista al pintor Tomás Gilsanz (1931-2016) ...